Así celebramos el IV Encuentro "Amigos de Bibliomulas Mérida" y el XV Aniversario de Andar, Soñar y Trasformar

El pasado viernes 18 de julio de 2025, la sede de UNIANDES se vistió de gala para celebrar el IV Encuentro "Amigos de Bibliomulas Mérid...

viernes, 23 de diciembre de 2022

FELIZ NAVIDAD


Hacemos un alto en nuestro camino cotidiano para compartir la alegría de la Navidad. Lo hacemos con enorme gratitud y nuestras alforjas llenas de esperanza.

A pesar de las veces que hemos sentido que a nuestro lado las fuerzas flaquean, seguimos apostando a la fe en nuestra gente, esa que todo lo hace posible y por quienes trabajamos día a día, sin decaer.

Por eso queremos unirnos en un abrazo de amigos para desear que esta Navidad sea propicia para celebrar la vida, difundir el amor y sembrar esperanza.

Felices fiestas
Navidad 2022

jueves, 22 de diciembre de 2022

Celebrando alianzas y amigos


Casi a punto de cerrar el año 2022, sentimos que es muy necesario reconocer el trabajo de quienes, junto a nosotros, ponen su esfuerzo en el buen camino de la educación de nuestros niños. Es, por supuesto, lo que consideramos alianzas fundamentales y en eso, somos insistentes y muy optimistas: sencillamente creemos que un trabajo como el nuestro no puede hacerse si no nos apoyamos con los amigos que, en el camino, han descubierto formas de complementar el complejo asunto que nos habita.

Se trata también de reconocer en esas alianzas una cierta simbiosis muy productiva: solemos relacionarnos con instituciones que nos complementan y que, incluso, complementan nuestro trabajo. Así, El Jardín de La Esperanza, por mencionar alguna de las organizaciones que nos ocupa, en su empeño por fortalecer la formación de niños y niñas en situación de vulnerabilidad en la zona de Los Curos, estado Mérida – principalmente - enlaza su trabajo académico, con los tiempos para el esparcimiento lúdico que Bibliomulas puede ofrecer mientras fortalece el componente educativo que necesitamos para robustecer el trabajo cotidiano de la mula y sus alforjas.

De modo que, para nosotros, ese apoyo es un asunto muy importante que hace falta reconocer tanto como celebrar; por eso, cada vez que tenemos la oportunidad para demostrarlo, hacemos propicia cualquier ocasión para encontrarnos e intercambiar planes al tiempo que ponemos a nuestros beneficiarios en contacto propio que vigorice la sinergia.


Hablando de ocasiones propicias, una de las que puede resultar más importante es precisamente la Navidad; así que, aprovechando la feliz ocasión, propiciamos un encuentro en el que se incluyó, por inmensa suerte,  a otro de nuestros grandes amigos: La Fundación Don Bosco, institución pionera en el abordaje de los problemas de niños y adolescentes de Mérida, con programas de asistencia, educación y protección a los que siempre Bibliomulas ha estado muy ligada.   

Ya que uno de nuestros lemas es que “los niños aprenden porque juegan” este encuentro tuvo el carácter lúdico que impregnamos a todo lo que hacemos: fue un día fantástico en el que, además de pasearnos un largo y entretenido rato por lo mejor del cancionero tradicional de la Navidad venezolana y preparar un sencillo recetario / cancionero artesanal,  también cocinamos, hicimos dulces, jugamos y estrechamos un poco más, si cabe, los lazos que nos unen en el objetivo que tenemos: la educación de los niños y niñas de Mérida.


Nos sentimos sinceramente privilegiados pues, al enlazarnos con instituciones tan comprometidas con su objetivo (que es el mismo nuestro) estamos dejando una huella mucho más profunda y certera que se multiplica en cada familia que se beneficia con el trabajo de todos. 


martes, 6 de diciembre de 2022

LA LUDOTECA Y EL ARTE

 


Es por todos conocido que le estamos poniendo especial cariño a la Ludoteca Gabriele Sanesi, un espacio para crecer en el que abordamos formas novedosas de enseñanza basadas en el componente lúdico del proceso de aprendizaje, que lógicamente es un paso adelante en el cumplimiento de nuestro mayor objetivo: Inspirar en el niño un auténtico acercamiento a la lectura y escritura, más allá de las paredes de su institución educativa.

De ahí que dediquemos tiempo a pensar y llevar a cabo planes que sirvan para despertar el intelecto de los beneficiarios. Planes que relacionamos siempre con diversas expresiones culturales porque estamos seguros que eso nos garantiza, además, una manera interesante de ver y conocer el entorno, asimilando lo que cada uno percibe como positivo para su crecimiento.

Esta vez, hemos tenido la suerte de compartir una amena jornada de trabajo con el conocido artista plástico Franco Contreras, nacido en Las Piedras, Mérida, y con destacada trayectoria en el mundo del arte, donde ha recibido reconocimiento y estimulo, que van desde el Primer Premio de la II Bienal de Arte de Mérida, hasta reconocimientos internacionales a la calidad de su obra plástica.


Fiel a lo que parece dar sentido a su vida artística, Franco ha decidido permanecer lleno de las capacidades creadoras de los niños y por eso se siente absolutamente encantado del proceso que logra desencadenar en encuentros como este, ya que, según sus propias palabras “Mi padre, tenía la maravillosa habilidad de verle a todo una segunda y una tercera posibilidad, de buscarle a cada piedra y a cada palo el preciso acomodo, el más útil y el más placentero. Por ahí me fui metiendo y poco a poco encontrando la presencia de miles de relaciones de espacios, líneas, vacíos y situaciones que casi mudas e imperceptibles se guardaban en poderosa existencia; … Y el Arte, lo que he podido entender, se trata de eso, de la manera particular de ver y representar ese mundo que afuera y adentro nos conmueve…”. No es de extrañar que asumir la posición de “guía” para realizar actividades con los niños beneficiarios de los programas de Bibliomulas, le ocasione satisfacciones y constituyan un reto para él, ahora puesto del otro lado de la historia.

La propuesta fue tan simple como conocer a un artista plástico. Los niños sabían que tendrían que acudir a un taller en el que trabajarían un poco con ciertos materiales de sencilla utilización, para fabricar objetos de arte y que, en algún momento de la tarde, se emocionarían con las pláticas interesantes de este creador local.


Resultó tan divertido como interesante. Los niños, poco habituados a estas visitas, hicieron todo tipo de preguntas y se interesaron en el trabajo de Franco, que pudieron disfrutar por medio de proyecciones y fotografías, para luego dejarse guiar por él en la fabricación de sus propios juguetes, móviles y formas varias de expresión a través del papel.

Seguimos desarrollando este tipo de actividades porque sirven para apoyar las visitas que Canela hace a comunidades rurales de Mérida con sus alforjas llenas de libros, si en tales encuentros los niños conocen los miles de historias que se esconden entre las tapas de un libro, en estas jornadas, se acercan a la creación artística como medio de expresión y crecimiento para, de esa manera, seguir educándose para el futuro.



viernes, 2 de diciembre de 2022

El juego de cocinar


 La “culturización” de un grupo humano pasa por un proceso en el que se hacen presente muchísimas variables; el entendimiento del hecho artístico, por ejemplo, sirve mucho para desarrollar parámetros de “cultura” en una sociedad determinada; pero, también una serie de hechos cotidianos, sencillos y nada complicados modelan el pensamiento critico fundamental para la adquisición de valores culturales y en él, intervienen acciones de inmensa cotidianidad que suelen pasar inadvertidas.

Tal es el caso de la gastronomía. Pongamos de lado el hecho cierto de que en los últimos años el oficio de cocinar ha adquirido presencia de “rock Star” afectando muy positivamente el oficio hasta convertir algunos cocineros en celebridades con ingresos fabulosos y éxito social insuperable.

Ahora bien, ¿es la gastronomía un bien cultural? No hay duda que la respuesta es un si rotundo. La forma en que comemos y las cosas que comemos definen en mucho lo que somos, convirtiéndose en el gran elemento unificador de un colectivo muchas veces separado por diferentes motivos; sin embargo, esa no es una condición fortuita. No comemos todos la misma cosa porque “eso es lo que hay”. Lo hacemos porque, simultáneamente, aprendemos que eso es lo que se come, razonamiento que aplica a comidas para festividades determinadas, comidas para épocas precisas y/o repostería propia – quizás lo que más nos recuerda el origen común –


Es, como todo lo que nos forma conciencia colectiva, un proceso de aprendizaje que, usualmente, se empieza a vivir a temprana edad. No es fijo, no es inamovible y responde de muchos modos al asunto generacional. Es posible que la abuela le haya enseñado a sus hijos a comer arroz con leche en su día de cumpleaños y estos lo hagan, pero, agregándole un bizcocho de chocolate que aprendieron a disfrutar independientemente. El resultado es, la enorme posibilidad de que los nietos terminen aceptando sin reservas al bizcocho de chocolate acompañado de arroz con leche pues eso fue lo que aprendieron. Ese aprendizaje, extrapolado, es el que mueve el afecto por las comidas criollas. Es decir, por las comidas de casa “de toda la vida” que, con pocas variantes, pasan de una generación a otra y se convierten en emblema de un gentilicio; por ejemplo, lo que en Venezuela llamamos Granjería Criolla, es decir, los sabrosos dulcitos que se preparan en casa según recetas ancestrales y que, aunque se modernicen los instrumentos, se faciliten las preparaciones e incluso se sustituyan unos ingredientes por otros, siguen teniendo el sabor inolvidable de la nostalgia de los mayores.

Consideramos tan valioso el significado de ciertas recetas tradicionales que, de vez en cuando, nuestra ludoteca Gabriele Sanesi, se convierte en salón de experimentación gastronómica como excusa para darle a los niños beneficiarios un elemento adicional de aprendizaje.


Ayer fue el turno de las queridas “papitas de leche”. Un “bombón” de leche condensada que, por generaciones, ha sido parte de la gastronomía “dulce” más ranciamente venezolana. Sobre todo, andina, ya que son el principio de los famosos dulces abrillantados que tanta fama le dan a Mérida. Reunidos en torno a la mesa de trabajo, los chiquitines asiduos de la ludoteca, sus madres y abuelas e incluso algunos de sus amigos, aprendieron a hacer este dulce tan nuestro mientras cumplían con una larga serie de actividades lúdicas de aprendizaje.

Aguinaldos, biografías de famosos músicos y cantantes venezolanos, un coro informal e improvisado de nuestros cantos navideños, portadas para libros en los que guardar recetas y, por supuesto, varias docenas de riquísimas papitas de leche que, por ahora, constituyen un regalo que los niños llevaron a sus casas por el inicio de las fiestas de Navidad. Así fue un día más en la Ludoteca Gabriele Sanesi, un día en el que contribuimos con alegría al acervo cultural de nuestros chiquitos.



miércoles, 30 de noviembre de 2022

Jóvenes lectores que nos miran

 


Posiblemente, uno de los beneficios colaterales que recibimos de nuestra diaria labor se da, en bastantes oportunidades, como respuesta a la experiencia Bibliomulas, una vez que un grupo cualquiera se acerca a ella. Tal es el caso de los colegios de Mérida.

No lo decimos porque creamos que tenemos una estrategia única, ni porque pensemos que somos “la verdad revelada”; sencillamente, somos un programa cuyos objetivos están muy claros, son fáciles de explicar y, por lo tanto, son fáciles de entender e incluso replicar de cierto modo.

Sucede con los colegios. Afortunadamente cada vez más, colegios del estado Mérida se acercan a lo que hacemos, usualmente, viviendo una jornada de trabajo al lado nuestro en la que conocen la mula, escudriñan las alforjas, reciben entrenamiento lector y participan en todo el entorno lúdico de lo que hacemos. El resultado de estos encuentros suele ser muy positivo, tanto en lo inmediato: los estudiantes se divierten viviendo una jornada diferente al habitual movimiento de un salón de clases tradicional, como en los planes a mediano plazo: hasta ahora no ha ocurrido que los miembros de una comunidad educativa en particular “archiven” la experiencia bajo la pestaña de cosas vividas y olvidadas.

Uno de los gratos recuerdos que tenemos, por ejemplo, sucedió en la Unidad Educativa C.E.A.P.U.L.A. Allí estuvimos hace algunos meses, vivimos un día entero con ellos e hicimos del patio del colegio una verdadera fiesta. Como resultado, sus docentes han intervenido en algunos de nuestros programas formativos entendiendo cabalmente las herramientas que deben adquirir para sumar el incentivo a la lectura dentro de sus planes de docencia; lo mejor de todo es que con ellos hemos establecido una relación que se afianza y empieza a tener resultados concretos hacia la comunidad de estudiantes.


Otro excelente ejemplo - pues además sucedió hace pocos días - es la experiencia con el colegio San Juan Bosco, de Mérida. Ellos habían oído hablar de nosotros, incluso habían participado previamente en alguna de nuestras actividades y, de algún modo, estaban familiarizados con lo que hacíamos, de modo que solo faltaba un acercamiento en profundidad si queríamos dejar una huella permanente.

Ese acercamiento ocurrió hace algunos días en ocasión de la participación de ellos en uno de nuestros talleres, específicamente en la sesión “Mientras más lees, más ves” dirigido por la profesora Emilia Márquez con la participación de nuestro promotor de lectura, Pedro Maldonado. El taller, dirigido a jóvenes estudiantes de bachillerato, tiene el objetivo, no solo de estimular el hábito lector, sino de impulsar el surgimiento de iniciativas espontáneas que acerquen a nuestros estudiantes a la lectura.


En el Colegio San Juan Bosco, este objetivo, tal como estaba previsto, se logró totalmente: los alumnos decidieron crear un circulo de lectura y para hacerlo pidieron nuestra asesoría y expresaron hacerlo con nuestro ejemplo. Es decir, ellos idearon una “mini-bibliomula-a-pie” (obviamente no tendrán una mula) con la que desarrollarán sus propios programas de lectura recreativa bajo la supervisión docente y con nuestro apoyo.  Es muy sorprendente porque este tipo de iniciativas, surgidas de los propios jóvenes interesados, echa por tierra el mito de que “los jóvenes no están interesados en leer”.

A decir verdad, los estudiantes del Colegio San Juan Bosco de Mérida son tremendos lectores, saben lo que les gusta y están ávidos de más y más cosas buenas que descubrir en un libro. La gran suerte es que no son los únicos.



miércoles, 23 de noviembre de 2022

Una vez y otra en La Vergara


Ya hemos hablado de lo que significa La Vergara Alta para Bibliomulas. Hemos dicho muchas veces que ese proyecto nuevo, nacido de las casualidades en un entorno natural envidiable, es uno de los que cuidamos con mayor esmero. No porque los demás nos importen menos (en eso ni se piensa) sino porque en La Vergara confluyen fuerzas que nos hacen sentir verdadero interés por estar allí y servir de guía a la atención de muchas necesidades.

Les vamos a explicar: En Bibliomulas estamos convencidos de que no podemos trabajar solos. Es más, no debemos hacerlo y no nos gusta. La clave del éxito para cualquier iniciativa es rodearse de los mejores, entender las limitaciones que cada grupo tiene y cubrir con las fortalezas de los otros, las debilidades propias. Esa sinergia envidiable es la causa por la que un gran número de empresas, organizaciones y centros de trabajo desarrollan una carrera en positivo. Nosotros no somos los menos.

A través de una agradable y extensa red de organizaciones que prestan trabajo comunitario, nosotros hemos creado un entorno que nos es propicio: nada mejor para demostrarlo que las jornadas de La Vergara Alta, ese bonito caserío de El Valle que, lamentablemente, está aquejado de problemas.

Tenemos dos formas de abordar la comunidad, en ambas, es la misma comunidad la que nos invita y nos acoge, en la mayoría de los casos porque se establece un plan cuidadoso de abordaje desde la lectura dirigido a los más pequeños y preparado con ciertas rutinas de alto significado lúdico. En la Vergara a ese abordaje le sumamos un contenido francamente importante: el auxilio médico – asistencial en manos de PAULA (Primeros auxilios ULA) y el apoyo social que brinda Caritas de Venezuela. Bibliomulas pues, se convierte en un vehículo que opera dentro de una premisa muy sencilla: tan pronto como los niños del caserío escuchan nuestra llegada, salen alborozados a nuestro encuentro formando, de ese modo, las condiciones necesarias para que se cumplan los propósitos de la visita.


Ese día transcurre en un ambiente festivo y, es dentro de ese ambiente festivo, que se facilita la acción de los médicos de PAULA y el trabajo social de los que nos acompañan. Es el ambiente festivo desarrollado alrededor de la lectura, los cuenta cuentos, el teatro y las historias, que logramos derribar las poquísimas barreras que pudieran existir y tener éxito. Un éxito que se mide en el alcance de una labor dedicada a los niños de la que se benefician grandemente los adultos.


Estas fotos y esta historia corresponden entonces a la jornada que tuvo lugar el pasado 12 de noviembre, un día muy especial rodeado de alegría, en el que junto a nuestros aliados insistimos en poner un poco más profunda la huella de nuestro servicio. No queda otra opción que agradecer desde lo más íntimo de nosotros.



 

lunes, 21 de noviembre de 2022

De Mérida a BEDIZZOLE, el cuento de una comunidad en Lombardía.


Una de las mejores formas de mantener vivo el programa Bibliomulas es, sin duda, por medio de la comunicación: contar lo que hacemos cada vez que podemos. Aprovechar cualquier oportunidad para interesar a un nuevo público, hacer nuevos amigos y esparcir la voz de lo que tenemos planeado y de lo que queremos hacer, es un recurso fundamental en nuestra historia. Para eso hemos echado mano de numerosas herramientas desde que existimos.

Tal vez debamos admitir entonces, que ninguna es tan efectiva como “contar el cuento” a una audiencia que no se relaciona con nuestra manera de cumplir con el objetivo trazado porque no lo necesita o, para educarse, tiene todas las comodidades que uno de nuestros niños no tiene.

Esa es una tarea en la que nuestro equipo está bien formado.

El pasado 19 de noviembre, nuestro director Ignazio Pollini, quien se encuentra visitando sus familiares en Italia, acudió a la localidad de Bedizzole, en la provincia de Brescia (Lombardia) para encontrarse con un par de sacerdotes amigos suyos de la infancia.


Es el caso que uno de ellos, Don Michele, siendo el párroco encargado de la parroquia de Santo Stefano había organizado un encuentro de jóvenes voluntarios (le llaman "oratorio") en el que algunos visitantes darían un testimonio de su trabajo en sus respectivas comunidades de origen. Pues bien, Ignazio fue invitado a contar la historia de Bibliomulas a este grupo de jóvenes parroquianos, junto a un activista que hablaba de su trabajo en África, un tema este último sumamente interesante para los europeos por razones de interés geo-político.

Bibliomulas tiene la inmensa suerte de tener su poquito de "binacionalidad". Lo decimos porque Italia está muy presente en su devenir, sobre todo debido a Ignazio; por eso, una vez más, tuvimos la oportunidad de impactar precisamente a una comunidad que, siendo un pequeño pueblo, (Bedizzole tiene un poco más de 11.500 habitantes) disfruta de todo lo que un niño tiene que tener y saber para poder educarse adecuadamente.


Pero, aun más, logramos claramente establecer lo que somos: una iniciativa latinoamericana, proveniente precisamente de los andes venezolanos, cuyo objetivo es impulsar el hábito de lectoescritura en niños y adolescentes y dejar claramente establecido que nos movemos entre montañas y pequeñas aldeas andinas. 

Sin haberlo planeado, la presentación fue todo un éxito.  Hemos logrado despertar interés enorme en nuestro trabajo al extremo de habernos tendido puentes y canales de comunicación que, estamos seguros, nos llevará a muy buen destino; sin embargo, lo que más ha contado para el recuento de ganancias es que hemos ampliado el universo de amigos solidarios.

No podemos estar más contentos y agradecidos.