Lectura y escritura desde una mirada distinta: Bibliomulas Mérida (revista Trampiando)

El proyecto Bibliomulas nace en la Universidad Valle del Momboy, en la ciudad de Valera, estado Trujillo, en el año 2006. A partir de 2010, ...

jueves, 30 de septiembre de 2021

Genaro, el señor de la mula.

 

La vida en Bibliomulas está hecha de diarias enseñanzas. No nos referimos a las que tienen que ver directamente con lo que hacemos; hablamos más bien de las pequeñas cosas que ocurren cuando, en el trajinar de cada día,  nos encontramos con nuevas maneras de hacer esas pequeñas cosas.

Canela está muy adaptada a su nuevo trabajo, se entiende con los niños sin ninguna dificultad y aunque parezca una redundancia - que no lo es - ha resultado una mula tranquila y sosegada que cumple perfectamente con todo lo que esperamos de ella. A veces, incluso parece que quisiera integrarse a los ratos de lectura.

Ha crecido un poco, ganado peso y nos parece que su pelambre brilla de manera especial en los últimos tiempos. Pues bien, todo nos indica que la razón de tanta buena noticia está en las manos de Genaro, su responsable cuidador. Por eso, cuando celebramos razones para estar satisfechos lo celebramos a él, quien - por cierto - ayer cumplió un año más de vida.

Una de las preocupaciones más importantes que enfrentamos día a día en medio de las muchas dificultades, es precisamente atender a Canela. Hace poco alguien nos comentó (con verdadero desconocimiento) que “una mula, por lo menos es fácil”; eso nos dejó un poco atónitos: ningún animal que este bajo nuestro cuidado es “fácil” y aunque no nos atrevemos a juzgar a quien lo piense, sentimos la necesidad de hablar de ello; al hacerlo, sabemos que debemos hablar de Genaro.

Las actividades que llevamos a cabo con la mula, no podrían realizarse igual de bien de no ser porque contamos con su ayuda: entre mulero y mula hay una comunicación que no se repite con otras personas. Por un lado es lógico, porque Genaro es quien tiene el mayor nivel de interacción con ella; también, porque lo hace con cariño y conocimiento. De modo que, quizás, sea esto último lo que destaca verdaderamente. Genaro sabe tratar a Canela, por eso se llevan bastante bien, para alegría de quienes se benefician de esa buena relación.

Nacido en la aldea Mijará, en el bonito pueblo de Mucutuy,  en  Mérida;  a Genaro, en una expresión muy propia del andino, “se lo trajeron enguacalado” para Mérida siendo apenas un niño. Aquí, cercano a la Comunidad El Rincón ha hecho su vida rodeado de animales, labranza,  agricultura y música: Es cultor de un género muy particular enraizado en esta tierra andina, la  “música de paraduras”;  cada año entre enero y febrero, Genaro acompaña con su violín la tradición más autóctona y perdurable de los andes venezolanos, la Paradura del Niño. En Mérida, además formó una familia al lado de María, la compañera que se ha convertido  en la mejor amiga de Canela.

Con algunos años dedicados a atender las necesidades de los animales que han pasado por Bibliomulas, fue instrumental en la búsqueda de Morichala, cuando pensamos que aparecería. De hecho fueron los esfuerzos de Genaro lo que nos terminaron de convencer de detener una búsqueda vana. Fue entonces cuando, al aparecer Canela, la lógica indicara escogerlo como cuidador del animal.  Fue una decisión providencial: a la mula él le está dedicando atenciones profesionales que incluyen atención veterinaria y cuidados alimenticios. Por eso podemos hablar bien del estado en que la encontramos cada vez que la vemos.

}Además, otras razones de alegría tiene la “amistad” surgida entre ambos: Genaro, por razones obvias, está a cargo de la alforja que viaja al encuentro de las comunidades, muchas veces incluso, cargándola al hombro para quitarle peso al animal si lo nota excesivamente cansado. Pues bien, en varias oportunidades, ha sido Genaro el que ha terminado leyendo con los niños gracias a esa magnífica simbiosis que desarrollamos los que aquí estamos. Si bien la voz cantante de la actividad reposa en el mediador de lectura y es, bajo sus directrices, que emprendemos el trabajo educativo, cualquiera de nosotros que esté presente, colabora con este para redondear la tarde. El buen talante y la mejor disposición de nuestro “mulero” muchas veces ha logrado convencer a los niños de rendirse ante la magia de una buena historia, leída por el mismo señor que minutos antes ha vigilado de cerca el paseo en la mula o ha organizado la alforja para emprender el regreso.

No hay duda que un apoyo como ese, trasciende el mero oficio de ayudar y se hace parte de lo mejor que tenemos para ofrecer. Por eso, deseamos larga vida cerca de nosotros a Genaro, el señor de la mula.



lunes, 27 de septiembre de 2021

Jaji, un año de grandes enseñanzas (I)

Una de las primeras cosas que destacan cuando hablamos de los niños y niñas beneficiarios de Bibliomulas, es aceptar que los niños, habitantes de las zonas rurales que atendemos, se han quedado atrás en el desarrollo de habilidades en lectura y escritura. Sabemos que se trata de un proceso complicado, que empieza por el hecho de que son niños a quienes la escuela formal les cuesta mucho más. 

Es por eso que iniciativas como el abordaje ampliado que Bibliomulas ha emprendido y que tiene como centros “piloto” las aldeas que rodean la población de Jají, en el municipio Campo Elías, del estado Mérida, se hacen indispensables, siempre que estén pensadas como alternativas que los acerquen a la formación de un hábito lector. En este caso a través del acercamiento a otros medios expresivos como las artes plásticas, el desarrollo de su creatividad y por supuesto, el elemento lúdico. 

Es el testimonio del que dan fe las 4 mediadoras de lectura responsables de las actividades desarrolladas en Piedras Blancas, Loma de El Rosario, El Portachuelo y El Paramito, de Jají, como parte del proyecto llevado a cabo por Bibliomulas, en combinación con la organización Geografía Viva, el cual culminó el 31 de agosto pasado. 

Uno de los primeros logros que destacamos es que, a pesar de los años que llevamos desarrollando proyectos de este tipo, creemos que esta es una de las oportunidades en que el objetivo de Lectura Activa se ha logrado plenamente; es decir, hoy tenemos un grupo de niños que, por medio de la lectura, han alcanzado pro eficiencia en la escritura, llevando con ello su experiencia a un nivel superior si tomamos en cuenta que, también, han desarrollado un potencial creativo no explorado anteriormente dentro del aula “formal”. 

- Los niños aparte de recrearse y divertirse, se encuentran por primera vez con libros que los sorprenden y los hacen desarrollar sus propias historias, pues se trata de ediciones que contienen todos los elementos para interesar a un niño: dibujos, un diseño que sale de lo considerado normal y contenido interesante; eso los hace sentir motivados, no solo a escribir su propio relato, sino a compartirlo

Es lo que explica una de las mediadoras que comparte su tiempo entre docencia, familia y Bibliomulas. Ella destaca, por encima de todo, que el programa ha permitido aumentar y mejorar el nivel de integración entre los niños de la comunidad quienes, aunque no sean alumnos regulares de los institutos educativos del sector, son bienvenidos a las visitas de la mula y sus alforjas. 


Esa integración ha logrado además un impacto en los representantes. Gracias a dinámicas y talleres que los docentes y mediadores han realizado durante el año, se ha logrado mejorar el nivel de compromiso de los padres con la educación de sus hijos y, lo más importante, el incremento de la credibilidad en el desarrollo de sus potencialidades. Es especialmente notorio el sorpresivo agrado de los padres ante el descubrimiento de resultados que creían imposibles en sus hijos en esta etapa de su formación como, por ejemplo, la escritura de un cuento propio o la declamación o participación en algún pequeño evento de tipo cultural o social, dentro de la escuela o de la comunidad. 

En el ámbito meramente reservado a los docentes, es opinión general que el proyecto permitió un enlace entre el niño y la escuela, no tanto hablando de escuela como infraestructura, sino como medio experiencial que dio a los niños un espacio bien pensado para que sus necesidades educativas, afectivas y sociales fueran atendidas de manera satisfactoria. 

Lograr que, en medio de todas las necesidades de protección y amparo que fueron implementadas a raíz del estado de emergencia sanitaria ocasionado por la pandemia de COVID 19, los niños regresaran a la posibilidad de reencontrarse aunque con mucha menor frecuencia, con vecinos y compañeros de otros años, fue un aliciente particularmente especial en esta sui-generis temporada.. 

El logro de esos y algunos otros objetivos que narraremos en próximas oportunidades, arroja un saldo positivo tanto para Bibliomulas como para Geografía Viva y, el más importante: también para la comunidad atendida. 

 - De algún modo uno siente que en el niño renació el amor por la escuela, pero en el docente también renació el amor por su profesión y ahora están como mejor preparados para asumir su papel de enseñantes – Nos dice emocionada una de las docentes / mediadora de lectura cuando habla de sus compañeros de profesión. 

Para nosotros, por supuesto, no hay mejor premio.

jueves, 9 de septiembre de 2021

Más que ponerlos a juntar letras

 

40 años de labores docentes, muchos de los cuales ha alternado con la forma más libre de hacer teatro,  le ha permitido a Pedro Maldonado desarrollar una manera muy particular de entenderse con niños en edad escolar; lo hace ejerciendo lo que él considera las dos cuerdas sobre las que se soporta el trabajo en el aula: guiatura y espacios para que el niño dé rienda suelta a sus deseos. Por eso, sus años en Bibliomula han sido definitivos para la solidificación del proyecto.

Pedro es el responsable de las jornadas de mediación lectora que,  desde hace 5 años,  llevamos adelante en diversas comunidades de la ciudad de Mérida. Sus acompañantes son la mula, el mulero y las alforjas de libros y,  para muchos de los niños que habitan en El Rincón, Los Pinos, El Caucho, Las Cuadras, San José de las Flores o Pie del Tiro, su cara es tan familiar como la del amigo que viene cargado de buenas noticias.

Esas noticias han sido puestas a prueba duramente estos meses en que hemos sido obligados a detener un poco el trote de la mula,  debido a la emergencia sanitaria que se desarrolló en el mundo por la aparición del COVID 19,  y las medidas de bioseguridad que hubo que poner en práctica, motivando - entre otras cosas - el cierre de escuelas y la implementación de modalidades novedosas e inéditas para hacerle llegar a alumnos de todos los años del sistema educativo,  los conocimientos necesarios para el avance de sus programas.


Bibliomulas se acogió al mandato porque además lo consideró apropiado y necesario. Era menester tomar medidas y sigue siéndolo. De modo que, con el objetivo de poner a buen resguardo tanto las personas que forman la gran familia Bibliomulas como las familias de los niños que atendemos y a ellos mismos, nosotros también le pusimos un freno a las actividades diarias y como no podemos, por la estructura misma de nuestro programa,  diseñar sucedáneos virtuales, aprovechamos el tiempo para poner orden en muchas cosas pequeñas que requerían un poco de atención e inventar nuevas formas de acercarnos a nuestras comunidades.

Durante ese proceso, la impronta de Pedro Maldonado sirvió mucho para nuevas formas de entender lo que hacemos. Enseñar el placer de la lectura, que es nuestro reto, requiere señuelos. Es simple: vamos a estar claros en el hecho de que casi ningún niño - ni siquiera aquellos cuyos padres  tienen la lectura en el hogar como hecho cotidiano – prefiere un libro a uno de los muchos juguetes tecnológicos que tiene a su alcance; por eso, despertar su interés y encontrar fórmulas “mágicas” para llevarlo hasta el libro es una tarea bien pensada por el mediador de lectura.

En el caso que nos ocupa, tenemos la suerte de que contar con un avezado hombre de teatro cuya carrera ha estado centrada mayormente en teatro de calle y teatro para niños y adolescentes. Sin duda que tenemos en él una valiosa herramienta pues no hay,  probablemente,  mejor señuelo que el juego del teatro: de muchos modos,  todos, cuando somos niños, soñamos con el escenario. Es más, el teatro y sus características hacen parte de terapias destinadas a superar timidez, desarrollar capacidades de relacionamiento social e interacción y es parte de técnicas de aprendizaje y enseñanza desde los primeros tiempos de la escuela. De hecho, el maestro es un gran actor de la cotidianidad.

Eso lo sabe Pedro Maldonado y esa ha sido la estrategia puesta en práctica para llevar, como un flautista perdido en Hamelín, nuestros niños al libro.

Esa también la estrategia que hemos repetido en las ampliaciones del programa Bibliomulas que con éxito se ha implementado en otras localidades del estado Mérida. La verdad, no podemos quejarnos para nada. Este particular año no ha sido de “reinvenciones” ya que si hubiésemos tenido que “reinventar” algo tendríamos que empezar por admitir que lo que existía no era bueno; pero, ciertamente ha sido un año de retos especiales a los que nuestro equipo ha sabido salirle al paso.