El éxito de una alianza necesaria

Hace muchos años que la Fundación Don Bosco es una especie de aliado natural de Bibliomulas. El programa de atención a niños que viven en po...

lunes, 15 de noviembre de 2021

El éxito de una alianza necesaria


Hace muchos años que la Fundación Don Bosco es una especie de aliado natural de Bibliomulas. El programa de atención a niños que viven en pobreza extrema, con alto riesgo de exclusión social, que ellos llevan adelante hace casi 36 años ha sido, entre otras cosas, beneficiario de los planes de Bibliomulas y casa en la que nuestras mulas han pastado como si fuera de ellas.

Sin embargo, nunca habíamos emprendido juntos un proyecto específico. Aunque la labor de la Fundación y la nuestra tienen muchos puntos en común, nunca habíamos decidido unir esos puntos para construir juntos una línea de trabajo, tal vez porque la oportunidad para hacerlo no se había presentado; curiosamente, sin embargo, muchos de los proyectos de Bibliomulas han sido “probados” en la Fundación y viceversa.

Unirnos para atender la convocatoria de la Fundación Venezuela sin Límites en su XVII Fondo de Inversión Social nos pareció un movimiento que, no solo poseía mucha lógica dado el carácter de nuestras organizaciones, sino nos daba una sensación de fortaleza muy necesaria a la hora de emprender un camino en estos tiempos tan complicados. Entonces, decidimos atender la convocatoria.

“Con Bibliomulas y un clic leemos, escribimos y calculamos mejor” es el título del proyecto presentado para optar al financiamiento del fondo habilitado para organizaciones no gubernamentales, dedicadas al trabajo social en Venezuela. La idea, sencilla en su implementación, gira en torno a la necesidad de trabajar en el necesario tema de alfabetización digital.

Fue una jornada definitivamente interesante que puso a prueba muchas de nuestras mejores habilidades. Usualmente, organizaciones como las nuestras dependen económicamente de agencias de Cooperación nacional e internacional. Es entonces normal que una buena parte de nuestro tiempo se consuma en la búsqueda de convocatorias públicas y formulación de respuestas a tales oportunidades. Los procedimientos raramente varían: siguiendo lineamientos muy precisos, una ONG llena un largo formulario en el que explica abundantemente los detalles diferenciadores del proyecto en el que quiere trabajar. Luego, si ese primer borrador tiene éxito, habrá reuniones y sesiones de preguntas y respuestas hasta un veredicto final, que puede ser negativo.

Pocas veces ocurre que la “comunidad virtual” de los aspirantes sea puesta a prueba. En esta ocasión, el 20% de la calificación final del proyecto estaba en manos de los “seguidores” de Bibliomulas y la Fundación Don Bosco. Hay más: en caso de fallar ese 20%, era difícil remontar la cuesta y corríamos el riesgo de salir de la competencia.

Nos habíamos preparado a conciencia para acudir a las fases del concurso, que incluyeron un primer borrador del proyecto, la elaboración de una versión final, ajuste de presupuesto, formación, videos, votación pública y defensa ante jurado. Pero, temblábamos ante la idea de someterlo a consideración de nuestra comunidad virtual porque, en lograr ese éxito, intervienen muchos factores, tan sencillos como el acceso a Internet de los posibles votantes.

Pero, estamos empeñados en la alfabetización digital. Creemos indispensable desarrollar en nuestros niños capacidades para realizar diferentes tareas en un ambiente digital.

Estamos al tanto de los muchos matices que engloba esta definición genérica, entre los que se incluye habilidad para localizar, investigar y analizar información usando la tecnología, así como ser capaces de elaborar contenidos y diseñar propuestas a través de medios digitales; sabemos bien que la alfabetización digital debe entenderse no sólo como un medio sino también como una nueva forma de comunicación, creación y comprensión de la información. Por eso nos atrevimos a todo.

El proyecto navegó aguas tranquilas, desde el principio y tuvo su primer momento de felicidad el pasado 8 de noviembre cuando formalmente nos avisaron que la votación publica - a la que nos habíamos presentado enarbolando un atractivo video producido por Marco Pollini – obtuvo casi 3 mil votos, convirtiéndose en el proyecto más votado. Fue maravilloso descubrir que para mucha gente somos una referencia a la hora de brindar apoyo.

Luego, tuvimos la ocasión de defender el planteamiento frente a un exigente jurado compuesto por personalidades del mundo empresarial, de la comunicación y del desarrollo social. Ya se lo pueden imaginar, fue como presentarse a un examen final rogando que te pregunten todo lo que has estudiado en profundo.

Pues bien, el viernes pasado, 12 de noviembre, nos anunciaron que habíamos ganado; aunque no es la primera vez que obtenemos la buena pro de un patrocinador, la alegría de ser beneficiarios del XVII Fondo de Inversión Social de Venezuela sin Límites, resultó un espaldarazo muy ansiado y necesario. De muchas formas, sentimos desde entonces que no estamos solos y que para validar lo que nos proponemos, hemos sido congregados por una ocasión inigualable.

Somos totalmente conscientes de que el gran reto es pasar de una sociedad de la información excluyente a una sociedad de comunicación en la que todo el mundo tenga las mismas oportunidades y esa es la principal buena nota del proyecto que emprenderemos en enero 2022 junto a la Fundación Don Bosco.

Como estamos seguros de lo mucho que ustedes lo entienden, solo resta decir, GRACIAS.

jueves, 21 de octubre de 2021

CANELA fue al pediatra!

Listos para retomar actividades, muchos pensarían que lo único necesario es montar las alforjas encima de la mula y arrancar a caminar por los rumbos que nos llevan hasta las comunidades comprometidas con nuestros programas. No es así. Canela necesita ser atendida correctamente;  eso empieza por alimentarla bien y  ocuparse de que esté cómodamente instalada recibiendo todos los cuidados que necesita.

Uno de esos cuidados, quizás entre los más exigentes es,  sin duda,  la preparación sanitaria. Es decir, las consultas veterinarias (que en realidad para nosotros consiste casi en lo mismo que una consulta pediátrica) realizadas un par de veces al año por dos razones primordiales: El cuidado de los niños y la seguridad de Canela.  La relación de niños y animales de este tipo,  debe estar controlada profesionalmente.

Así que la semana pasada, nuestra querida colaboradora, la Dra. Adriana Leoncedis, veterinaria merideña muy acostumbrada al trabajo con equinos, se dedicó un par de tardes a atender a Canela y darnos luz verde para su reincorporación a las actividades habituales,  así como a poner al día detalles propios de la “identificación” física de nuestra mula.

Resulta que no existen dos mulas que tengan el mismo color de pelo. Es raro saberlo, ¿verdad? Pues bien, así como los humanos tenemos huellas dactilares irrepetibles e inconfundibles, los equinos tienen “huellas capilares”. Es normal que usted y yo no podamos distinguir dos mulas cuya pelambre parezca del mismo color; por eso, la ayuda de tener un veterinario que conozca los antecedentes del animal es impagable: ellos son los únicos capaces de certificar que,  en realidad, Canela es Canela, por ejemplo. Lo hacen mediante un cartón de identidad que estipula claramente las tonalidades únicas de la pelambre de cada mula; características que se deducen de cada remolino, cada mezcla de color de sus fibras, marcas e incluso cicatrices, produciendo una identificación imposible de copiar.

Pues bien, la obtención de esa “cédula” de Canela, (en realidad se llama “reseña equina”)  fue el primer procedimiento en su encuentro con la veterinaria, experta en esas lides de tal forma que logró tranquilizar a la mula en pocos minutos para hacer posible la culminación de todos los otros procedimientos necesarios.

Es importante no solo hacer los exámenes correspondientes: hay que hacerlos en un orden determinado sin permitir que nada quede por fuera. Obviar un procedimiento, por inofensivo que parezca, puede mandar al traste la tranquilidad con la que vamos a convivir más adelante; de tal modo que empezamos por desparasitarla totalmente. En los equinos, es frecuente una serie de parásitos intestinales y pulmonares que deben tenerse completamente controlados,  pues pueden llegar a causar serias complicaciones de salud.

Lo siguiente fue vacunarla contra la rabia. Esa es una vacuna indispensable que se debe aplicar una vez al año como mínimo, en aquellas zonas donde la enfermedad no es endémica. Es muy importante porque esa enfermedad se transmite al ser humano, es incurable y muy grave, aunque por suerte puede evitarse con una vacuna como la que ya pusimos a Canela.

Otra de las cosas que buscamos es que no haya padecido (y no pueda padecer en el futuro) Brucelosis. Se descarta por medio de un examen de laboratorio que debe repetirse cada seis meses, ya que nuestra mula proviene de una zona en la que se presentan casos frecuentes de este padecimiento contagioso a los humanos.

Y tal como podría hacerse con cualquiera de nosotros también se evaluó su estado general con énfasis primordial en descartar la “anemia infecciosa equina” una terrible enfermedad que afecta única y exclusivamente a equinos, es incurable y no puede tratarse, de tal  modo que el protocolo para el manejo de este difícil problema de salud,  obliga a la eutanasia terapéutica en aquel animal que la presente, ya que es la única forma de evitar la propagación entre su especie.

Dos días de atenciones que muy responsablemente estuvieron en manos de los mejores: nuestros queridos amigos de “Veterimovil” al mando de la Veterinaria Adriana Leoncedis, quien nos dio la mejor de las noticias, la salud de Canela es de hierro.

Fue un alivio tremendo sobre todo si consideramos que la adquirimos hace poco y no conocíamos a ciencia cierta su estado previo ya que, aun cuando en el proceso de legalización de la compra se proporcionaron todos los documentos correspondientes, teníamos pendiente la normalización de tales revisiones de cara al inicio de los recorridos por las comunidades.

Ahora que todo salió bien y tanto ella como todos nosotros estamos en la mejor condición física, el trabajo empieza para todos. Eso nos hace muy felices.


jueves, 7 de octubre de 2021

Giacomo e Blue, una storia d’amore - versione italiana

 Giacomo e Blue, una storia d’amore

La prima, forse la più importante cosa che si può dire di Giacomo Sanesi è che non prende la vita troppo sul serio. Questo lo protegge da tutti gli ostacoli che gli impedirebbero di viverlo, come fa lui, fino in fondo. La seconda cosa è che è un amico della solidarietà come pochi altri.

Con queste due virtù il personaggio sarebbe pronto. Come lettore, probabilmente vi fareste l'idea di un uomo alla mano, semplice, amante del divertimento, che vaga per il mondo senza alcuna preoccupazione. Un po' hippie, vero?  Questo sarebbe vicino alla verità, naturalmente. Ma vi perdereste la parte migliore.

Ecco perché oggi abbiamo deciso di portarlo nella nostra collezione di storie. E non per un motivo futile.

 Giacomo festeggia oggi il suo secondo anniversario di matrimonio: cosa c'è di così speciale? Niente, davvero. Molte persone rimangono sposate per molti più anni.

 Perché festeggiamo pubblicamente? A parte l'immediatezza che le reti ci permettono, per una ragione molto importante: la celebrazione di quel matrimonio "blu, dipinto di blu" ha permesso alla nostra Ludoteca, a Mérida, di nascere.

 In altre parole: il primo figlio di Giacomo e Blue è proprio la nostra Ludoteca. È nato dopo una breve gravidanza, due anni fa. Proprio nel giorno in cui questa coppia di amanti ha celebrato il suo matrimonio.

 Per voi che ci leggete, lo ripetiamo, è probabile che la storia di Giacomo continui a sembrare irrilevante. Beh, non lo è, ve lo assicuriamo, entriamo nei dettagli:

 C'era una volta un signore italiano, normale, come ogni lavoratore italiano classe media, che decise di dedicarsi a viaggiare per il mondo, quando poteva, e di conservare in taccuini gelosamente custoditi la memoria scritta di quei viaggi.

Questo viaggiatore è andato un po' oltre: ha anche deciso che questi viaggi dovevano avere un senso di solidarietà. Il piano non era quello di andare a Londra per vedere il Big Ben e aspettare pazientemente la carrozza della regina per postare una foto su Instagram e ottenere 300 like. No. Il piano era di lasciare un messaggio di pace sparso per il mondo e di trasformare i suoi quaderni in libri illustrati, la cui vendita permette di fare piccoli regali a persone che, sparse nel mondo meno favorito, hanno bisogno di qualcosa.

 Così, un giorno fece una sosta in Venezuela. Un altro giorno, in India.

 In Venezuela fu entusiasta di incontrare Bibliomulas e il suo cuore di poeta accelerò il suo battito.

In India ha incontrato Blue con entusiasmo, e il suo cuore umano ha battuto più forte.

Giacomo divenne il migliore amico di Bibliomulas a Mérida e in India - per quei cammini di Dio - fece di Blue la sua ragione di vita.

 Il passo successivo era metterli insieme. Arriva la storia della bandiera che gli abbiamo rubato e della ludoteca che ci ha regalato.

Il viaggiatore impenitente, che lavora anche a Fiumicino (aeroporto Leonardo da Vinci, Roma) come assistente per persone con disabilità, crede fermamente nella catena del bene, e la pratica. Ecco perché cammina per il mondo con una bandiera di pace. Una che non è bianca, come si potrebbe supporre a causa dei convenzionalismi, ma color arcobaleno, per avere anche un messaggio inclusivo.

Un giorno, in una stazione ferroviaria europea, il nostro Ignazio gli prese dalle mani la bandiera al momento di salutare, per fare una foto.

- Te lo restituirò quando tornerai a Merida - gridò dalla finestra.

Giacomo non aveva scelta. Il treno partì e il ritorno a Mérida divenne una promessa che la pandemia ha messo in attesa.

 

 

Tutto molto bene, quando entra Blue in questa storia?

Poco dopo. È entrata con la forza dell'amore totalizzante ed è diventata un'amica di Bibliomula come voi e noi. Così, quando pensarono di sposarsi, rinunciarono all'idea di un matrimonio segreto senza sfarzo, e fecero una grande festa, chiedendo agli amici di fare un regalo alla nostra mula.

Entrambi sapevano del progetto Ludoteca e si sono impegnati nella sua realizzazione.

La festa, a giudicare dalle foto e dai video che abbiamo visto, è stata fantastica. Quello che non è andato così bene è stato raccogliere i soldi per rendere possibile il regalo ai bambini di Mérida (è che questi due pazzi non hanno Mark Zuckerberg nella loro rubrica telefonica; stiamo parlando di persone che vivono con uno stipendio e sono felici a modo loro). È allora che appare l'altro personaggio di questa storia: papà Gabriele. Il padre di Giacomo.


Entusiasta come sempre dello scopo per il quale suo figlio aveva organizzato "Le nozze di Cana", Gabriele decise di coprire la differenza di budget. Lo ha fatto prelevando dai suoi risparmi di una vita, una somma sufficiente a coprire il necessario.

Prima che la musica smettesse di suonare in quella festa memorabile, dove gli sposi dipinsero di blu le speranze di molti bambini di Merida, si sapeva già la notizia: quella coppia di innamorati aveva dato vita alla Ludoteca in ogni brindisi, ogni ballo e ogni bacio d'amore.

 Così è nata la Ludoteca "Gabriele Sanesi" a Mérida. Per questo la bandiera della pace di Giacomo è appesa in una finestra del nostro piccolo spazio e per questo celebriamo con loro, il 5 ottobre, la nascita della loro vita insieme piena di grazie.

Perché un'unione nata sotto gli auspici del bene senza guardare a chi, è un'unione benedetta da tutti gli dei del mondo, che alla fine sono uno solo: quello che rende felici gli uomini di buona volontà sulla terra.

Grazie. Tanti complimenti cari amici,

che insieme festeggiamo l'anniversario d'oro!!!

 



lunes, 4 de octubre de 2021

Giacomo e Blue, una historia de amor

Lo primero, tal vez lo más importante, que puede decirse de Giacomo Sanesi es que no se toma la vida demasiado en serio. Eso lo pone a salvo de todos los obstáculos que le impedirían vivirla, como lo hace, con toda plenitud. Lo segundo es que es un amigo solidario como hay pocos.

Con esas dos virtudes ya estaría listo el personaje. Usted,  como lector, seguramente se haría la idea de un hombre campechano, sencillo y divertido que anda por el mundo sin miramientos. Un poco hippie, ¿verdad?  Así estaría cerca de la verdad, claro. Pero se estaría perdiendo la mejor parte.

Por eso hoy hemos decidido traerlo a nuestra colección de historias. Y no por un motivo fútil.

Giacomo celebra hoy su segundo aniversario de bodas. ¿Qué tiene eso de especial? Nada, en realidad. Mucha gente dura casada muchos más años que eso.

¿Por qué lo celebramos públicamente? Además de por la inmediatez que nos permiten las redes, por un motivo muy importante: La celebración de esa boda “blu, dipinto di blu” permitió que nuestra Ludoteca, en Mérida, naciera.

Dicho de otro modo: el primer hijo de Giacomo y Blue es precisamente nuestra Ludoteca. Nació después de un corto embarazo, hace dos años. Justo el día que este par de enamorados celebraron su enlace.

Para usted que nos lee, decimos otra vez, es probable que  la historia de Giacomo continúe pareciendo intranscendente.  Bien, no lo es, se lo aseguramos, vamos a entrar en detalles:

Erase una vez que un señor italiano, normal, como cualquier italiano trabajador clase media, decidió dedicarse a viajar por el mundo, cada vez que pudiera, y guardar en libretas protegidas con mucho celo el recuerdo escrito de esos viajes.

Ese viajero fue un poco más allá: decidió también que esos viajes tenían que tener un sentido solidario. El plan no era irse a Londres a conocer el Big Ben y esperar pacientemente la carroza de la Reina para publicar una foto en Instagram y obtener 300 likes. No. El plan era dejar un mensaje de paz regado por el mundo y convertir sus libretas en libros ilustrados, cuya venta permite pequeños regalos a gente que, regada por el mundo menos favorecido, necesita algo.

Por eso, un día recaló en Venezuela. Otro día, en India.

En Venezuela conoció emocionado a Bibliomulas y su corazón de poeta aceleró sus latidos.

En India conoció emocionado a Blue, y su corazón de hombre aceleró sus latidos.

Giacomo se hizo el mejor amigo de Bibliomulas en Mérida y en India – o por esos rumbos de Dios - convirtió a Blue en su razón para vivir.

Lo próximo era ponerlos juntos. Allí viene el cuento de la bandera que le robamos y de la Ludoteca que nos regaló.

El viajero impenitente, que trabaja además en Fiumicino (Aeropuerto Leonardo da Vinci, Roma, Italia) como asistente de personas con discapacidad, cree firmemente en la cadena del bien y lo practica. Por ello, anda por el mundo con una bandera de paz. Una que no es blanca, como podría suponerse debido a los convencionalismos, sino del color del arco iris, para tener además un mensaje inclusivo. 

Un día, en una estación de tren europea, nuestro Ignazio tomó la bandera en el momento de la despedida, para hacer una foto

-          Te le devuelvo cuando regreses a Mérida – le gritó desde la ventana.

Giacomo no tuvo otra opción. El tren emprendió su marcha y el regreso a Mérida se convirtió en una promesa que una pandemia ha puesto en espera.

Todo muy bien, ¿Cuándo entra Blue en esta historia?

Poco después. Entró con la fuerza del amor que todo lo puede y se hizo tan amiga de Bibliomulas como usted y como nosotros. De modo que, cuando pensaron en casarse, renunciaron a la idea de una boda en secreto sin pompas ni circunstancias, e hicieron una fiesta por todo lo alto, pidiendo a los amigos que hicieran un regalo a nuestra mula.

Ambos conocían el proyecto Ludoteca y apostaban por su realización.

La fiesta, a juzgar por las fotos y videos que hemos visto, estuvo buenísima. Lo que no salió tan bien fue la recaudación del dinero para hacer posible el regalo a los niños de Mérida. (Es que los dos locos estos, no tienen en sus agendas de teléfono a Mark Zuckerberg; estamos hablando de gente que vive de un sueldo y es feliz a su modo). Es entonces cuando aparece el otro personaje de esta historia: Papá Gabriele. El padre de Giacomo.

Entusiasmado como el que más por el propósito por el que su hijo había organizado “Las bodas de Caná” Gabriele decidió cubrir la diferencia presupuestada. Lo hizo sacando de sus ahorros de toda la vida una cantidad suficiente para cubrir lo que hacía falta.

 Antes de que dejara de sonar la música de aquella fiesta memorable, en que los novios pintaron de azul las esperanzas de un montón de niños merideños, ya sabíamos la noticia: ese par de enamorados, habían parido la Ludoteca en cada brindis, en cada baile y en cada beso de amor.

Así nació la Ludoteca “Gabriele Sanesi”. Por eso, en una ventana de su pequeño espacio está puesta la bandera de paz de Giacomo y por eso nosotros celebramos con ellos, el 5 de octubre, el nacimiento de su vida en común llena de gracias.

Porque una unión nacida bajo el auspicio del bien sin mirar a quien, es una unión bendecida por todos los dioses del mundo, que son al final uno solo: el que hace feliz en la tierra a los hombres de buena voluntad.

Grazie. Tanti complimenti cari amici, che insieme festeggiamo l'anniversario d'oro!!!



sábado, 2 de octubre de 2021

Bienvenida "La Chispa Divina"

Al final del día, como bien reza el dicho popular todos somos “cuñas del mismo palo” por eso es tan fácil relacionarnos e,  incluso más allá, apreciarnos sinceramente reconociendo el aporte que el trabajo de cada uno brinda al objetivo común de educar.  Es una suerte que, a menudo, podamos confirmar ese pensamiento, en el ámbito que nos rodea.

El pasado miércoles 15 de septiembre volvió a ocurrir: nuestra querida amiga Marysol Carrero Necker tuvo la deferencia de escoger los espacios de nuestra ludoteca Gabriele Sanesi para bautizar sus últimas creaciones: dos hermosos libros de cuentos, primeros de la colección “La Chispa Divina” que al mismo tiempo marcan su inicio en el exigente mundo de la narrativa,  dirigida a todo lector; pero, en especial,  a los chicos y chicas que empiezan a aventurarse en el mundo de la lectura. Agradecemos mucho haber sido testigos excepcionales de este lanzamiento; pero, al mismo tiempo lo encontramos lógico: Marisol ha estado ligada a la trayectoria de Bibliomulas desde sus inicios y es parte de nuestra cotidianidad.

“Pedacito de verde, lleno de mariposas” y “Y todas brillamos para la mejor fiesta” son dos hermosas historias escritas por Marysol, dentro de una temática muy particular y necesaria: maravillarse con las transformaciones de la naturaleza.  Los cuentos, profusamente ilustrados por Ángel Ulloa, con fotografías de Luis Guevara, de seguro pondrán al lector a jugar con mariposas, colores, cosmos, estrellas, luciérnagas y todo ese bonito escenario natural que es el universo de soñadores y artistas.

Con un formato fácil de usar, los cuentos de Marysol tienen el ingrediente adicional de servir como herramienta para la lectura activa: las paginas finales de esa cuidada edición están dedicadas a orientar a maestros, pedagogos y por supuesto, padres y representantes, para desarrollar algunas actividades que permitan  la mayor comprensión del relato y pongan al niño en condición de crear, a su vez, una parte de esta “chispa divina” que la autora enciende en cada página.

Marysol Carrero Necker es una escritora andina, nacida en el estado Táchira, residente desde hace algunos años en Mérida, donde ha desarrollado su profesión de Antropóloga y Socióloga dedicándose a la educación con verdadera pasión. En su biografía cuenta que “practica biodanza pues se trata de una disciplina que enfatiza el aprendizaje a través de la vivencia musical”. Ella lo usa para conectar con educadores, pedagogos, padres y madres de familias y, por supuesto con niños y adultos,  tanto de su entorno personal como de aquellos a los que tiene la suerte de acercarse.

De su carrera literaria destaca la obra poética, con dos libros publicados (Colombia y Argentina) y varios libretos de obras cortas para títeres en los que hace énfasis en ciudadanía y valores.  Su curiosidad intelectual la ha llevado a incursionar con éxito en el trabajo social, colaborando con diferentes organizaciones no gubernamentales dedicadas al tema educativo, derechos humanos y sociedad.

La colección de cuentos “La Chispa Divina” es una iniciativa privada, producida por la misma autora en compañía de Luis Guevara, que cuenta con el diseño gráfico de Yesyka Quintero, una merideña ganadora del premio nacional de Diseño Gráfico,  con amplia trayectoria en el mundo editorial.

Aplaudimos esta iniciativa, no solo porque conocemos el talento y empeño de Marysol, sino porque sabemos que estamos siendo testigos del nacimiento de un espacio destinado a literatura juvenil que será del disfrute de todos y tendrá un bonito toque venezolano. No se puede pedir más.


jueves, 30 de septiembre de 2021

Genaro, el señor de la mula.

 

La vida en Bibliomulas está hecha de diarias enseñanzas. No nos referimos a las que tienen que ver directamente con lo que hacemos; hablamos más bien de las pequeñas cosas que ocurren cuando, en el trajinar de cada día,  nos encontramos con nuevas maneras de hacer esas pequeñas cosas.

Canela está muy adaptada a su nuevo trabajo, se entiende con los niños sin ninguna dificultad y aunque parezca una redundancia - que no lo es - ha resultado una mula tranquila y sosegada que cumple perfectamente con todo lo que esperamos de ella. A veces, incluso parece que quisiera integrarse a los ratos de lectura.

Ha crecido un poco, ganado peso y nos parece que su pelambre brilla de manera especial en los últimos tiempos. Pues bien, todo nos indica que la razón de tanta buena noticia está en las manos de Genaro, su responsable cuidador. Por eso, cuando celebramos razones para estar satisfechos lo celebramos a él, quien - por cierto - ayer cumplió un año más de vida.

Una de las preocupaciones más importantes que enfrentamos día a día en medio de las muchas dificultades, es precisamente atender a Canela. Hace poco alguien nos comentó (con verdadero desconocimiento) que “una mula, por lo menos es fácil”; eso nos dejó un poco atónitos: ningún animal que este bajo nuestro cuidado es “fácil” y aunque no nos atrevemos a juzgar a quien lo piense, sentimos la necesidad de hablar de ello; al hacerlo, sabemos que debemos hablar de Genaro.

Las actividades que llevamos a cabo con la mula, no podrían realizarse igual de bien de no ser porque contamos con su ayuda: entre mulero y mula hay una comunicación que no se repite con otras personas. Por un lado es lógico, porque Genaro es quien tiene el mayor nivel de interacción con ella; también, porque lo hace con cariño y conocimiento. De modo que, quizás, sea esto último lo que destaca verdaderamente. Genaro sabe tratar a Canela, por eso se llevan bastante bien, para alegría de quienes se benefician de esa buena relación.

Nacido en la aldea Mijará, en el bonito pueblo de Mucutuy,  en  Mérida;  a Genaro, en una expresión muy propia del andino, “se lo trajeron enguacalado” para Mérida siendo apenas un niño. Aquí, cercano a la Comunidad El Rincón ha hecho su vida rodeado de animales, labranza,  agricultura y música: Es cultor de un género muy particular enraizado en esta tierra andina, la  “música de paraduras”;  cada año entre enero y febrero, Genaro acompaña con su violín la tradición más autóctona y perdurable de los andes venezolanos, la Paradura del Niño. En Mérida, además formó una familia al lado de María, la compañera que se ha convertido  en la mejor amiga de Canela.

Con algunos años dedicados a atender las necesidades de los animales que han pasado por Bibliomulas, fue instrumental en la búsqueda de Morichala, cuando pensamos que aparecería. De hecho fueron los esfuerzos de Genaro lo que nos terminaron de convencer de detener una búsqueda vana. Fue entonces cuando, al aparecer Canela, la lógica indicara escogerlo como cuidador del animal.  Fue una decisión providencial: a la mula él le está dedicando atenciones profesionales que incluyen atención veterinaria y cuidados alimenticios. Por eso podemos hablar bien del estado en que la encontramos cada vez que la vemos.

}Además, otras razones de alegría tiene la “amistad” surgida entre ambos: Genaro, por razones obvias, está a cargo de la alforja que viaja al encuentro de las comunidades, muchas veces incluso, cargándola al hombro para quitarle peso al animal si lo nota excesivamente cansado. Pues bien, en varias oportunidades, ha sido Genaro el que ha terminado leyendo con los niños gracias a esa magnífica simbiosis que desarrollamos los que aquí estamos. Si bien la voz cantante de la actividad reposa en el mediador de lectura y es, bajo sus directrices, que emprendemos el trabajo educativo, cualquiera de nosotros que esté presente, colabora con este para redondear la tarde. El buen talante y la mejor disposición de nuestro “mulero” muchas veces ha logrado convencer a los niños de rendirse ante la magia de una buena historia, leída por el mismo señor que minutos antes ha vigilado de cerca el paseo en la mula o ha organizado la alforja para emprender el regreso.

No hay duda que un apoyo como ese, trasciende el mero oficio de ayudar y se hace parte de lo mejor que tenemos para ofrecer. Por eso, deseamos larga vida cerca de nosotros a Genaro, el señor de la mula.