Lectura y escritura desde una mirada distinta: Bibliomulas Mérida (revista Trampiando)

El proyecto Bibliomulas nace en la Universidad Valle del Momboy, en la ciudad de Valera, estado Trujillo, en el año 2006. A partir de 2010, ...

martes, 22 de junio de 2021

NUESTRO AMIGO GABRIELE SANESI

La familia Sanesi, aunque viva en Italia, son parte cercana y muy querida de Bibliomulas porque,  además de creer en la viabilidad del proyecto,  lo han demostrado contribuyendo, tanto como han podido,  con su financiamiento desarrollando ideas muy creativas para permitirnos conseguir ayuda entre sus amigos. Por eso, nuestra ludoteca recién inaugurada lleva el nombre de "el papá de los Sanesi" (en efecto lo es) nuestro amigo Gabriele Sanesi.

Ayer tuvimos la sorpresa muy agradable de recibir esta carta suya. Mas que una carta, este texto sencillo y emotivo es una reflexión sobre vida en comunidad y maneras de encarar "la edad de la pensión" como dice él mismo; por eso hemos decidido traducir su carta escrita originalmente en Italiano y traerla hasta nuestro blog. Sabemos que traerá beneficios a más de uno de ustedes.

Disfruten esta amena y emotiva misiva de un amigo de Bibliomulas, que es como decir, un amigo de todos nosotros.


Salud para todos y mucha felicidad.

Con asombro me enteré de la solicitud de nombrar un proyecto tan importante con mi nombre. Conozco a Bibliomulas desde hace varios años y siempre he sido entusiasta del trabajo de ustedes.

La mía es una historia normal, humilde y afortunada.  Experimenté un período sin guerras,  con los contrastes sociales y políticos de mi país.

En mi vida he estudiado y buscado trabajo decente.  Estudié como técnico, me gradué y luego me licencié en Ciencias Religiosas en la Universidad Pontificia de San Juan de Letrán. Durante este tiempo nacieron mis hijos.  Giacomo asistió a mi preparación en los libros para el examen.

  ... ¿acaso fue este el comienzo de su maravillosa aventura?

Junto con mi esposa, he considerado importante la cultura y la educación de las generaciones más jóvenes.  Éramos exploradores, estudiamos en profundidad junto con los niños diferentes autores importantes (don Lorenzo Milani, Gianni Rodari, Baden Powell) que se ocuparon de la educación, de la solidaridad ciudadana (fuimos muy activos en nuestro vecindario) y nacional.

Hemos participado en asociaciones educativas, sociales e internacionales, hemos ayudado y recibido niños extranjeros en nuestro hogar.

No he hecho nada extraordinario, pero creo que al perseguir una vida activa para uno mismo y para los demás, basada en la participación, la paciencia y la solidaridad, podemos mejorar nuestra humanidad y nuestro mundo.

He llegado a la edad en que soy un pensionado.

En este punto de mi vida, creo que vivir tratando de conectar y cultivar las relaciones humanas es fundamental. Me estoy dedicando junto con otras personas a un proyecto de huerta sinérgica, una experiencia en la ciudad donde tenemos un pedazo de tierra para cultivar. Una experiencia muy válida de cultivo y cuidado de vegetales a través de métodos naturales y presentación de la experiencia a las nuevas generaciones.

Otra de mis pasiones es el cuidado y el cultivo de las suculentas y el disfrute de su marcada diversidad.

Pero mi mayor pasión, habrán entendido, es vivir con mi familia. Somos dos padres con tres hijos y un ahijado diseminado por todo el mundo y en el mundo profundamente apasionado e insertado. La belleza y la alegría de tener una familia es sin duda un valor muy importante.

Este soy yo, una persona normal, humilde y afortunada. 

Le agradezco por aceptar la propuesta de Giacomo de nombrar a la biblioteca con mi nombre. Éxitos para ustedes y los mejores deseos de salud y mucha felicidad.

Gabriele Sanesi 


(Original en Italiano)

Salute a tutti e tanta felicità.

Con stupore ho appreso la richiesta di intitolazione a mio nome di un progetto così importante. Vi conosco da diversi anni e ho sempre simpatizzato per voi.

La mia è una storia normale, umile e fortunata. Ho vissuto un periodo senza guerra coi contrasti sociali e politici del mio paese.

Nella mia vita ho studiato e cercato un lavoro dignitoso. Ho studiato da tecnico, diplomato e poi laureato in scienze religiose alla pontificia università Lateranense. In questo periodo sono nati i mie figli. Giacomo assisteva alla mia preparazione agli esami sui libri.

 ...è stato forse questo l'inizio della sua meravigliosa avventura?

Ho, e insieme a mia moglie abbiamo, considerato importante la cultura e la formazione delle giovani generazioni. Siamo stati scout, abbiamo approfondito insieme ai ragazzi diversi autori importanti (don Lorenzo Milani, Gianni Rodari, Baden Powell) che trattavano di educazione, di solidarietà cittadina (siamo stati molto attivi nel nostro quartiere), nazionale.

Abbiamo partecipato ad associazioni educative e sociali e internazionali, abbiamo aiutato e accolto ragazzi stranieri nella nostra casa.

Non ho fatto nulla di straordinario, ma ritengo che portando avanti una vita attiva per sé e per gli altri basata sulla partecipazione, sulla pazienza e sulla solidarietà, si possa migliorare questa nostra umanità e questo nostro mondo.

Sono arrivato alla pensione. A questo punto della mia vita penso che vivere cercando di allacciare e coltivare rapporti umani sia fondamentale. Mi sto dedicando insieme ad altre persone ad un progetto di orto sinergico, esperienza cittadina dove abbiamo a disposizione un pezzo di terra da poter coltivare. Un'esperienza molto valida di coltivazione e cura di verdure attraverso metodi naturali e presentazione dell'esperienza alle nuove generazioni.

Altra mia passione è la cura delle piante grasse (le succulente) e il godere delle loro spiccate diversità. Ma la passione più grande, lo avrete capito, è il vivere la mia famiglia. Siamo due genitori con tre figli e un figlioccio sparsi per il mondo e nel mondo profondamente appassionati e inseriti. La bellezza e la gioia di avere una famiglia è sicuramente un valore importantissimo.

Questo sono io, una persona normale, umile e fortunata. Vi ringrazio per aver accettato la proposta di Giacomo di intitolarmi la biblioteca. Buona fortuna ed un augurio di salute e tantissima felicità.

Gabriele Sanesi


viernes, 11 de junio de 2021

Tenemos mula nueva


Queridos amigos:

Las buenas noticias se cuentan con alegría. Sobre todo en tiempos en que escasean.

Hoy, la buena noticia es que formamos parte de un colectivo humano lleno de solidaridad,  dispuesto siempre a apoyarnos, comprometiéndonos a hacer un trabajo que cada día tenga más alcance, sea más productivo y nos permita seguir seguros de tener fe en lo que somos como humanidad y muchas esperanzas de futuro.

Al cierre de la campaña de recolección de fondos para dotar nuevamente a Bibliomula de su “vehículo” principal,  en sustitución de nuestra malograda Morichala, es verdaderamente un gusto decir que las metas se han cumplido en exceso. Aun más, es magnífico anunciar que ya tenemos una nueva mula.

Todo eso gracias a la estupenda acogida que dieron nuestros colaboradores y amigos a la campaña por la recuperación de nuestra mula. Pero, hay mucho más: el dinero obtenido alcanzará para dotar de libros y material escolar a las comunidades que atendemos y para algunas meriendas con estos niños y sus docentes o mediadores de lectura. Básicamente  pues, lo que entre todos hemos hecho,  es fortalecer el programa Bibliomula Mérida por todos sus lados.

No es poco; hemos constatado que en estos tiempos de gran dificultad, algunas regiones andinas, especialmente las poblaciones de las montañas y zonas rurales, están tremendamente desasistidas. Allí puede que el problema no sea la migración; es la incomunicación casi completa. La mayoría de nuestras zonas rurales no poseen facilidades tecnológicas de ningún tipo; por extraño que parezca, estamos hablando de adolescentes que aun escriben cartas a mano y hacen tareas con lápiz y borrador,  porque  no tienen ni el menor acceso a computadoras, telefonía digital u otras formas de comunicación electrónica con el que, por ejemplo, puedan continuar su educación aun cuando las escuelas permanezcan cerradas.

Pues bien, es el esfuerzo de Bibliomula, (no nos da pena alguna decirlo, aunque pequemos de inmodestos) lo que hace posible que niños de las aldeas parameras o de apartados rincones de la geografía merideña reciban,  no solo un libro con el que se entretengan aprendiendo, sino una oportunidad para avanzar en su aprendizaje,  de la mano de sus maestras y -  muchas veces - en el mismo entorno escolar que conocen y echan de menos.

Eso solo es posible porque contamos con la ayuda y el apoyo de ustedes. Si bien es cierto que en cada oportunidad que lo hemos pedido nuestros seguidores y amigos han salido adelante para apoyar alguna de nuestras iniciativas, no menos cierto es que,  la pérdida de Morichala,  originó una de las respuestas más bonitas que hemos vivido: nuestros queridos amigos italianos, venezolanos residenciados en el exterior, familias merideñas, personas de diferentes estados del país que no tienen acceso a los beneficios de Bibliomula y solo conocen la historia que contamos,  y amigos benefactores de varios países,  pendientes siempre de la suerte de nuestro proyecto,  pusieron lo que tenían para ayudar a pararnos de nuevo en nuestros pies; pies que en realidad son las pezuñas de una bonita mula color caramelo,  que hoy pudimos formalmente adquirir. Y si, sabemos que hubiese sido muchísimo mejor adoptar y criar alguna mula descarriada; pero, no es posible. En Los Andes, las mulas son un bien muy preciado.


Próximamente, haremos la “presentación en sociedad” de nuestra nueva mula, estamos diseñando una jornada festiva en la que nuestros niños beneficiarios escogerán su nombre y le darán la bienvenida a sus comunidades; pero, no podíamos esperar más para contar la noticia y agradecer.

Agradecer y agradecer. No solo porque creemos que debemos hacerlo, sino porque todo lo que somos nosotros, de algún modo está íntimamente ligado a lo que son ustedes, nuestros seguidores. Eso nos hace familia.

Gracias desde el corazón de cada niño y adolescente que hoy tiene un libro en sus manos con el que piensa descubrir el mundo, porque ustedes lo hicieron posible.

¡GRACIAS!

viernes, 4 de junio de 2021

LA SABIDURIA DE MORICHALA

Jonny y Hioscarlly Gutiérrez de 11 y 12 años de edad, respectivamente, son dos hermanas beneficiarias del programa conjunto Bibliomulas / Geografía Viva desarrollado en comunidades rurales del Municipio Campo Elías, específicamente en los pueblos aledaños a Jají, el emblemático enclave turístico de la ciudad de Mérida. 

Residentes en Loma del Rosario, las hermanas Gutierrez no han faltado a ninguno de los encuentros con Morichala (cuando la teníamos) y hoy, forman parte del grupo de adolescentes que acompañan las labores de mediación lectora que realizamos en el área, colaborando en todo lo posible con el lucimiento de esos "días especiales" dedicados a leer y jugar con sus compañeros disfrutando de actividades extra curriculares y aprovechando de ponerse al día en las tareas de la escuela.

El pasado jueves, durante la realización del taller de Mediación lectora para docentes y mediadores de la zona, las hermanas tuvieron el bonito gesto de leer un cuento de su autoría, "hecho por nosotras mismas sin intervención de ninguna otra persona" según aclararon rápidamente, en homenaje a Morichala, la mula que - aunque ya no está - sigue despertando bonitas emociones en nuestros niños y jóvenes. 

Tal como prometimos, dejamos aquí el texto integro, tal como ellas lo crearon, con nuestro agradecimiento y la certeza de que entendemos, tanto como ellas, la bonita lección de "La Sabiduría de Morichala"


"Un día muy soleado en una ciudad llamada Mérida, había una mula llamada Morichala, ella quería salir a conocer más.

Y se fue a un pueblito llamado Jají, donde conoció unos niños y les enseño lo importante de la lectura.

Luego se marchó y por el camino se extravió, ella lloraba y lloraba al no saber a dónde ir. Después de tanto llorar unas personas la encontraron y se la llevaron a un lugar cerca de Jají “Loma del Rosario” donde conoció unos niños y los niños se encariñaron con ella porque les enseñó la importancia de la lectura y entonces decidieron hacer un proyecto que se llamaría Bibliomula.

Ellos quisieron ir a todas partes del mundo y que supieran la importancia de la lectura. Al pasar los días, muchos niños se acercaron a Morichala para leer y escuchar sus cuentos y todo Jají aprendió la belleza de leer un libro.

Morichala es una mula mágica que regala sabiduría a todo niño, adulto o anciano que la tocase."

Jonny Gutierrez, 11 años de edad  - 5to grado

Hioscarlly Gutierrez,  12 años  - 6to grado

Loma del Rosario