Lectura y escritura desde una mirada distinta: Bibliomulas Mérida (revista Trampiando)

El proyecto Bibliomulas nace en la Universidad Valle del Momboy, en la ciudad de Valera, estado Trujillo, en el año 2006. A partir de 2010, ...

jueves, 9 de septiembre de 2021

Más que ponerlos a juntar letras

 

40 años de labores docentes, muchos de los cuales ha alternado con la forma más libre de hacer teatro,  le ha permitido a Pedro Maldonado desarrollar una manera muy particular de entenderse con niños en edad escolar; lo hace ejerciendo lo que él considera las dos cuerdas sobre las que se soporta el trabajo en el aula: guiatura y espacios para que el niño dé rienda suelta a sus deseos. Por eso, sus años en Bibliomula han sido definitivos para la solidificación del proyecto.

Pedro es el responsable de las jornadas de mediación lectora que,  desde hace 5 años,  llevamos adelante en diversas comunidades de la ciudad de Mérida. Sus acompañantes son la mula, el mulero y las alforjas de libros y,  para muchos de los niños que habitan en El Rincón, Los Pinos, El Caucho, Las Cuadras, San José de las Flores o Pie del Tiro, su cara es tan familiar como la del amigo que viene cargado de buenas noticias.

Esas noticias han sido puestas a prueba duramente estos meses en que hemos sido obligados a detener un poco el trote de la mula,  debido a la emergencia sanitaria que se desarrolló en el mundo por la aparición del COVID 19,  y las medidas de bioseguridad que hubo que poner en práctica, motivando - entre otras cosas - el cierre de escuelas y la implementación de modalidades novedosas e inéditas para hacerle llegar a alumnos de todos los años del sistema educativo,  los conocimientos necesarios para el avance de sus programas.


Bibliomulas se acogió al mandato porque además lo consideró apropiado y necesario. Era menester tomar medidas y sigue siéndolo. De modo que, con el objetivo de poner a buen resguardo tanto las personas que forman la gran familia Bibliomulas como las familias de los niños que atendemos y a ellos mismos, nosotros también le pusimos un freno a las actividades diarias y como no podemos, por la estructura misma de nuestro programa,  diseñar sucedáneos virtuales, aprovechamos el tiempo para poner orden en muchas cosas pequeñas que requerían un poco de atención e inventar nuevas formas de acercarnos a nuestras comunidades.

Durante ese proceso, la impronta de Pedro Maldonado sirvió mucho para nuevas formas de entender lo que hacemos. Enseñar el placer de la lectura, que es nuestro reto, requiere señuelos. Es simple: vamos a estar claros en el hecho de que casi ningún niño - ni siquiera aquellos cuyos padres  tienen la lectura en el hogar como hecho cotidiano – prefiere un libro a uno de los muchos juguetes tecnológicos que tiene a su alcance; por eso, despertar su interés y encontrar fórmulas “mágicas” para llevarlo hasta el libro es una tarea bien pensada por el mediador de lectura.

En el caso que nos ocupa, tenemos la suerte de que contar con un avezado hombre de teatro cuya carrera ha estado centrada mayormente en teatro de calle y teatro para niños y adolescentes. Sin duda que tenemos en él una valiosa herramienta pues no hay,  probablemente,  mejor señuelo que el juego del teatro: de muchos modos,  todos, cuando somos niños, soñamos con el escenario. Es más, el teatro y sus características hacen parte de terapias destinadas a superar timidez, desarrollar capacidades de relacionamiento social e interacción y es parte de técnicas de aprendizaje y enseñanza desde los primeros tiempos de la escuela. De hecho, el maestro es un gran actor de la cotidianidad.

Eso lo sabe Pedro Maldonado y esa ha sido la estrategia puesta en práctica para llevar, como un flautista perdido en Hamelín, nuestros niños al libro.

Esa también la estrategia que hemos repetido en las ampliaciones del programa Bibliomulas que con éxito se ha implementado en otras localidades del estado Mérida. La verdad, no podemos quejarnos para nada. Este particular año no ha sido de “reinvenciones” ya que si hubiésemos tenido que “reinventar” algo tendríamos que empezar por admitir que lo que existía no era bueno; pero, ciertamente ha sido un año de retos especiales a los que nuestro equipo ha sabido salirle al paso.