Así celebramos el IV Encuentro "Amigos de Bibliomulas Mérida" y el XV Aniversario de Andar, Soñar y Trasformar

El pasado viernes 18 de julio de 2025, la sede de UNIANDES se vistió de gala para celebrar el IV Encuentro "Amigos de Bibliomulas Mérid...

viernes, 23 de octubre de 2020

¿A quién le toca enseñar a leer?


Usualmente, puestos ante el reto de responder ¿a quién le toca enseñar a leer? apelamos a la reflexión más convencional: se trata de un asunto que compete exclusivamente a la escuela. Son los maestros en el aula escolar quienes deben ocuparse de “hacer leer” a los muchachos.

En realidad, la anterior es una más de las muchas concepciones erradas que tenemos los adultos acerca de la educación de nuestros hijos. La promoción de la lectura solo es posible desde la experiencia del adulto lector: padres, hermanos mayores, amigos, vecinos y maestros transmiten el universo maravilloso que produce la emoción de leer. Es una tarea fundamental porque, como hemos dicho muchas veces, leer ayuda a crear adultos sanos, aptos para desarrollar grandes capacidades de comprensión y mejor preparados para la vida.

Un reciente estudio llevado a cabo en la Universidad de Loyola en EEUU comprobó que los jóvenes con buen historial como lectores formado desde temprana edad, escogían mucho más rápido sus especializaciones a la hora de ir a la universidad y obtenían mejores calificaciones graduándose en tiempos mucho más cortos.

Enseñar a leer es una tarea compartida. Un niño que crece en un ambiente en el que se privilegia la lectura y el conocimiento,  tiene más posibilidades de adquirir gusto por la lectura, interesarse por las ramas del saber y crear sus propias dinámicas de aprendizaje y disfrute de la experiencia académica. Aun así, es perfectamente posible obtener esa misma respuesta en niños y jóvenes que no están expresamente expuestos a ambientes con rigor académico y acercamiento al aprendizaje.

Se trata solo de tener interés en despertar en el niño y el joven su natural curiosidad. Esto es una ventaja favorecedora. Mientras más joven es el alumno, más interesado estará en descubrir y aprender cosas nuevas; ese es el gran momento para hacerlo interesarse por el placer de leer. Simplemente, hay que ponerle atención y hacérselo fácil, pues debe ser una tarea en la que exista un proyecto común.

Nunca permita que su hijo o su alumno, reciba algún tipo de reprimenda por dedicarle tiempo a la lectura; antes bien, estimule la duración de ese tiempo,  de ser posible mediante pequeñas recompensas encubiertas. Si su hijo tiene que escoger entre lavar los platos de la cena y leer a Harry Potter, las probabilidades de que escoja lo segundo son altísimas. Deje que lo haga.

Ponga en manos de sus hijos libros divertidos, apropiados para sus edades, cercanos a sus temperamentos, fáciles de leer. Haga lo posible porque el mismo tipo de libros estén disponibles en la escuela. Incorpórese a las escuelas como voluntario de la biblioteca y ayude a mejorar el inventario de libros disponibles mediante la obtención de donaciones, por ejemplo, y haga que sus hijos lo sepan y se sientan orgullosos de su trabajo.

La lista de “trucos” que puede un padre y un maestro poner en práctica para ayudar a su hijo a convertirse en mejor lector es bastante larga. Nosotros en Bibliomulas estamos empeñados en darlo todo para impulsar y apoyar planes de promoción lectora en nuestros niños y jóvenes y nos estamos preparando con entusiasmo para ponerlos a funcionar una vez que podamos regresar al aula de clases o al patio del recreo, porque estamos completamente seguros que ninguna ocasión es mejor que otra para leer. La oportunidad la creamos todos juntos.



sábado, 3 de octubre de 2020

Manuel y el inicio de clases

 

A sus 9 años de edad, Manuel destaca por dos virtudes notorias: pocos le ganan con un balón entre las piernas y no hay profesor alguno que no desee en algún momento del día que recobre la calma. Mucho  más que hiperquinético, Manuel es el propio alumno difícil de aguantar.

-           No, no se porta mal - dice su maestra guía -  lo que pasa es que no tiene idea de cómo estarse quieto en ninguna parte. Sin embargo, el colegio no es lo mismo cuando por alguna extrañísima razón, pasa un día sin ir a clases.

Es el líder natural de la pequeña escuela primaria a la que asiste muy cerca de su casa, tan cerca,  que le da tiempo de dar “una carrerita” hasta su casa y regresar con galletas o cualquier cosa que logre escatimarle a la despensa familiar,  si descubre que alguno de sus compañeros no ha llevado alguna cosa para desayunar. Cierto que más de una vez lo han regañado por hacerlo; pero, preferiría morir antes que dejar de hacerlo, no solo porque todos sus compañeros son sus amigos, sobre todo porque la escuela es su vida.

Quizás sea por eso que anda en estos días tan alicaído. Su mamá, preocupada por el mal humor del niño,  ha intentado buscar alguna ayuda. Ha llamado a los maestros e incluso ha acudido a un par de citas con el orientador de la escuela, tras las cuales parece no haber conseguido mucho: lo que ocurre es que el nuevo año escolar empieza como terminó. En casa.

Es una situación francamente inédita. Tanto para Manuel como para miles de niños venezolanos,  el llamado a reiniciar el año escolar tiene un componente muy extraño: una orden presidencial según la cual no hay escuelas abiertas. Por lo menos hasta los dos primeros meses del año 2021, los estudiantes permanecerán en sus casas atendiendo clases de manera virtual. Por suerte, al menos desde el puro sentido académico, quizás Manuel no se atrase en el cumplimiento de los objetivos escolares.



Pero, la vida social y los hábitos de vida entre amigos, la actividad deportiva y,  en general, todo eso que los chicos necesitan para crecer sanos y felices, parece estar en reposo. Ni Manuel ni sus padres pueden resolverlo; en todo caso, lo máximo que pueden hacer es entender y explicarse unos con otros que la razón es válida y legítima. Se trata de cuidar la salud de todos.

Detenido el mundo por la aparición repentina de una enfermedad viral que ya cuenta con más de un millón de víctimas mortales en el mundo, las dinámicas sociales en el planeta han sido completamente alteradas y, aunque pudo verse una Europa disfrutando abiertamente del verano,  la verdad es que la pandemia COVID 19 está lejos de ser controlada y, al contrario, se habla de rebrotes y planes de contingencia que podrían cambiar de un momento a otro la fotografía de aparente normalidad que se vive en países que ya pasaron la peor parte.

En el nuestro, por lo pronto, al enorme problema de salud publica hay que sumarle males quizás tan graves como ese, lo cual hace más improbable un eventual retorno a las aulas; por más que algunas escuelas, sobre todo del sector privado, digan estar preparadas para una normalidad que incluye medidas especiales de bio seguridad, grupos mucho más pequeños de alumnos en las aulas y recreos en los que la interacción de los muchachos será estrictamente vigilada, aunque no se sabe bien cómo.

No está siendo un lapso escolar fácil para nadie, aunque comenzó hace una semana para los alumnos de primaria con primeros resultados que, como dice la directora de la escuela de Manuel, “no están siendo tan malos como esperábamos”.

Manuel, mientras tanto, da vueltas por la urbanización cuando lo dejan, se incomoda mucho con el tapabocas y no sabe bien cómo encontrar atajos para quitárselo, pues su mamá no lo deja ni a sol ni sombra. Anhela encontrar a algunos de sus compañeros y armar una caimanera; pero, se lo tienen más o menos prohibido.

Por ahora el buen humor no regresa, el salón de clases tampoco; por suerte, los problemas disminuyen. Hace las tareas que su Whatsapp le bombardea a toda hora y cree que es mucho más de lo que tendría que hacer en la escuela.  Está convencido que enero le pondrá a salvo: volverá al salón de clases, aunque en realidad no entiende muy bien lo que significa “semi presencial”.



viernes, 25 de septiembre de 2020

LA VIDA EMOCIONANTE DE UN LECTOR

 



No es un disparate decir que un buen lector, establece con los libros una vinculación muy parecida a la que la mayoría de nosotros establecemos con nuestro grupo de amigos más cercanos o incluso con nuestra familia. En cierto modo, es una reacción que tiene lucha lógica, terminamos pasando mucho  mas tiempo con los libros que nos atraen y les dedicamos tiempo de cuidado y mucha calidad. Leer nos pone a salvo de muchas cosas, la mayoría de ellas serian mucho más trágicas si tuviéramos que afrontarlas sin el refugio de un libro.

En esa interminable costumbre de descubrir lo que somos, algunos científicos se han dedicado a estudiar las principales fases de la conducta humana en su relacionamiento con libros y el resultado no puede ser más interesante:

1)     Descubrimiento: Al principio existe un acercamiento incluso tímido, Un día, de algún modo leemos un libro que nos atrapa y empezamos a buscar algo más. Es posible que encontremos algún otro libro parecido o que sencillamente, se nos desate una vena lectora que nos haga ir por más cada vez.

2)     Enamoramiento: Ya la magia del libro nos ha herido.  A diferencia de lo que ocurre en el mundo real, es posible enamorarse de dos historias a la vez y convivir felizmente con ellas. Es entonces, cuando un libro nos acompaña a todas partes y siempre conseguimos el tiempo que requerimos para continuar la lectura.

3) Identificación: Empezamos a identificarnos como lectores. Alcanzamos verdadera compenetración y disfrutamos la lectura de tal modo que, el libro, forma un conjunto casi indivisible que nos define.



4)   Sustitución: no se cumple siempre, por suerte, y en un alto porcentaje de veces, es una fase que se supera rápido. Es ese momento en el que sustituimos muchas formas de interacción humana por el disfrute de un libro,  olvidando la importancia que tiene la relación con otras personas. Suele durar poco tiempo y da paso a la siguiente fase.

5)    Frustración (insoportable): Ocurre cuando se siente que ya se han leído demasiados libros y comienzan a surgir preocupaciones propias de la vida social. Puede que a este punto, el lector crea que puede escribir su propia historia o que aquel mundo que sueña no ha sido contado aun.

6)    Reconciliación: Es la normalización del hábito de leer. El proceso inicial reinicia y los libros poco a poco se convierten nuevamente en la gran compañía; pero, con cierta prudencia. Ahora, los títulos y los temas se escogen con cuidado, solo leemos lo que verdaderamente nos apasiona y podemos prescindir de la lectura por algunos días.

7)   Acumulación: Esa pasión que hemos desarrollado por años, empieza a mostrarse, tenemos estantes llenos de libros y parece que vivimos entre libros. Es el momento de las bibliotecas de casa.

8)   Herencia: Sin duda, una etapa propia de la madurez. Nos damos cuenta que debemos empezar a sembrar el hábito en las nuevas generaciones y obsequiamos viejos volúmenes favoritos a hijos y demás descendientes, con la esperanza de que sean tan disfrutados como lo fue en nuestro caso.

Esa vida la conocemos bien en Bibliomulas, porque hemos ido creando lectores con dedicación, cualquiera de esa fases mencionadas, la hemos vivido y si se puede llamar así, hemos sido consuelo para aquellos despechos literarios que conseguimos en el camino ya que es una obligación que nos satisface. Por tal razón trabajamos sin descanso aun cuando el mundo se detiene un poco a nuestro paso y nos indica bajar el ritmo. Lo hemos hecho, porque cuidarnos y cuidar a nuestros amigos es una tarea a la que no renunciamos; pero, seguimos adelante de varios modos, trayendo a la vida los muchos mundos que caben dentro de un buen libro y brindando la oportunidad de vivir la recompensa de leer.

lunes, 21 de septiembre de 2020

LEER, una tarea impostergable


Si hay algo a lo que los científicos han puesto atención en los últimos tiempos, los efectos de los recursos de los que se vale la educación, están en lo más alto de la lista. Lo que nos ocurre cuando leemos, escribimos, pintamos, escuchamos un concierto o vemos una película ha sido documentado, estudiado, discutido y desde luego muy publicado, como si hacerle publicidad a educarse fuera una tarea indispensable.

Probablemente lo sea, si tomamos en cuenta que la revolución digital ha obligado a muchos padres y profesores a inventarse maneras vistosas de interesar a nuestros jóvenes en la adquisición de mejores hábitos lectores.

¿Por qué? ¿para qué sirve leer? Dos preguntas que a menudo nos hacemos, incluso cuando ya hemos pasado el momento de consumir nuestras horas frente a un buen libro.  Si, ya sabemos que entre otras cosas, leer es divertido, educa,  da temas de conversación y acompaña. Leer desarrolla hábitos sociales porque proporciona compañía, es muy cierto que un lector más nunca estará solo; pero, eso es una consecuencia.


La verdad es que la primera causa es otra, íntimamente ligada a esa consecuencia que acabamos de mencionar; leer ofrece la oportunidad de acceder a mundos que solo pueden ser vistos por medio de los ojos de un visitante. El visitante es el lector y ese lector aprenderá a cuestionarse normas que antes no se atrevía a poner en duda. Un buen lector no solo puede cambiar su mundo, probablemente, sea capaz de cambiar el mundo de otros.

Leer mantiene en forma el cerebro.  Los resultados de un estudio en el cual se hacían resonancias magnéticas a personas mientras leían,  dio como resultado esperanzadoras muestras de que la lectura previene la aparición de envejecimiento cerebral y propicia la buena salud mental.

Además, un buen libro genera endorfinas, las famosas sustancias de la felicidad. Lo hacen tanto como una buena sesión de ejercicios físicos o un buen paseo por el campo, La razón es que durante la lectura sosegada y tranquila, se incrementa de manera gigantesca la actividad cerebral y se aumenta el flujo de sangre a niveles muy altos. Ese beneficio, demostrado científicamente, es aún mayor si la gimnasia cerebral de la que es responsable la lectura empiece pronto en la vida ya que la lectura ayuda a ampliar la capacidad de atención de los niños, pues las historias tienen una estructura que empuja a nuestros cerebros a pensar de forma secuencial, y a enlazar causa, efecto y significado.

Ese valor incuestionable es lo que mueve a  Bibliomulas. Sabemos que nuestros jóvenes tienen que despegarse un poco de sus aparatos electrónicos y desarrollar habilidades sociales que están en riesgo; por eso insistimos que, en el mundo maravilloso del lector, reside la manera de enlazar la vida con los que nos rodea. Eso quiere decir que vamos por buen camino.

Un camino que en compañía de niños y jóvenes, una mula,  maestros y profesores bien dispuestos empieza a dar frutos con portada y contraportada.





jueves, 10 de septiembre de 2020

MORICHALA, La mula de los libros

Pudo haber sido, como la mayoría de su especie, destinada a las labores del campo. Es allí donde mejor se le reconoce y donde ha permanecido desde tiempos inmemoriales; pero, nuestra mula tuvo mejor suerte, Morichala fue escogida para llevar en su lomo el gusto por el aprendizaje y ser la protagonista de un proyecto ideado para sensibilizar a niños y jóvenes en la apreciación de las vivencias que les dejan los libros que han leído.

La mula es un animal que tiene diferencias muy importantes con el burro,  la principal es que generalmente es más grande, fuerte y fácil de criar,  por lo que ha sido la preferida para los criadores. Eso lo saben muy bien en los páramos andinos y en general, en las zonas rurales de Venezuela; por eso su escogencia.  Las mulas son el animal por excelencia de nuestras montañas,  por lo tanto, resulta fácil para los niños de los pueblos más apartados relacionarse con ellas; además, es imagen de buena noticia: las mulas son animales de labranza, los que ayudan a sembrar, participan de la cosecha y transportan el alimento y sus ganancias. En estas tierras impregnadas de un atávico bagaje de creencias ancestrales, que la mula lleve libros,  no es más que una extensión de su buen talante. Las mulas son animales tan seguros y leales que son capaces de enfrentarse a un león de montaña y defender de él a su jinete.

Morichala no es distinta, acostumbrada a duras faenas, es capaz de recorrer el camino a La Loma de la Virgen Alta en el municipio Libertador del estado Mérida, a 1600 metros de altura sobre el nivel del mar, como las calles escarpadas del Rincón,  para hacer hace suyo el proverbio árabe que dice "Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría"

Lleva pesadas alforjas de conocimiento a los pueblos  más escondidos de Mérida porque conoce bien sus intrincados caminos,  inmensos desfiladeros y sus recorridos a pie de montaña; pero, lo hace también porque es increíblemente segura; cuando camina al borde del precipicio es una metáfora de vida que parece intencionada; tal vez para enseñarnos con su ejemplo alguna lección de fortaleza y desafío que podamos haber olvidado.

Pensar que ese mágico proceso empieza a lomo de un animal tenido por ignorante es bastante aleccionador. Morichala nos ha brindado días llenos de magia, de anécdotas, de experiencias inolvidables; pero, sobre todo,  nos ha brindado días de inquebrantable lealtad y servicio, días incansables en los que su presencia ha dado pie a aprendizajes que difícilmente pueden ser superados.

Esa quizás sea la razón por la que, a pesar de las difíciles circunstancias que atravesamos, insistimos en seguir adelante con esta idea que posiblemente deba ser replanteada por un tiempo, cosa que lamentamos. Un día de trabajo, en la escuela, sin la compañía de nuestra querida Morichala era impensable hasta no hace mucho tiempo; pero, el mundo decidió cambiar de repente y nos pidió darle descanso a la mula por unos meses. Lo hacemos de buen grado porque creemos que lo merece, después de todo; pero, anhelamos volver a lo que somos: una alforja de libros a lomo de mula,  persiguiendo los sueños de muchos jóvenes merideños.



viernes, 6 de marzo de 2020

Sistematizar es hacer memoria

HICIMOS MEMORIA

Sistematizar es hacer memoria. Es recordar, recorrer, analizar, aunar las actividades y propósitos que nos han guiado desde los inicios de esta maravillosa experiencia de andar por Los Andes, ofreciendo lecturas y cuentos, acompañados por nuestra fiel mula y la mágica alforja.
Sistematizar es algo parecido a un memorial. Se recuerdan los logros alcanzados y las caídas en muchos momentos.
Esta fue la esencia del trabajo que se realizó de sistematización de la experiencia de Bibliomulas Mérida, desde el año 2009 hasta hoy: quisimos recordar cada etapa vivida, cada logro alcanzado, cada dificultad que ha frenado, cada retroceso que nos ha enseñado algo. ¡ Es nuestro memorial!

Agradecimientos infinitos a la colega Alcira Ramirez por el esfuerzo de entender la sistematización y lograr redactar, con mucho cariño y pasión, estas páginas.

A  las Instituciones públicas y privadas y muchos amigos en el mundo, que nos han dado un voto de confianza y aportado energías y recursos, que han permitido desarrollar las actividades de este noble proyecto.

Pueden leer y descargar el documento completo y su presentación.

Muchas gracias.

Ignazio Pollini Zana. Director del Proyecto Bibliomulas Mérida






jueves, 30 de enero de 2020

Cierre del ciclo de Formación Docente

“ ACOMPAÑANDO LECTORES FELICES: 
¿Qué propongo en el aula? ”

Ha culminado el ciclo 2019-2020 de Formación, dirigido a los Educadores participantes del Proyecto Bibliomulas Mérida. 


La propuesta  tuvo como propósito sensibilizar a los participantes en la apreciación de sus propias vivencias lectoras, en la idea de fortalecer su perfil como lectores y escritores, dentro de una perspectiva que movilice y replantee sus representaciones acerca de estos procesos de desarrollo humano. Reflexionar sobre la lectura y escritura, permitió acercarlos a nuevas experiencias en estas áreas así como, promover sus competencias como organizador de estrategias de animación hacia la lectura, con criterio para seleccionar  textos significativos, favoreciendo la producción escrita con sentido, desde una perspectiva de intervención recreativa y de potenciación de actividades cognitivas superiores.  

Muchas Gracias a los Docentes; se espera que la experiencia vivenciada se constituya, por una parte, en un medio de reflexión para la producción de nuevas herramientas que favorezcan su desempeño como promotor y mediador de los procesos de lectura y escritura, generando situaciones significativas para sus estudiantes  y por la otra, incida en  el propio acercamiento hacia una nueva cultura lectora, que favorezca su autonomía como lector crítico y productor de textos propios. Emilia Márquez.

Agradecidos inmensamente con la Facilitadora Dra. Emilia Márquez. Coordinadora del Departamento  de Lectura y Escritura de la Universidad de los Andes. Quien compartió sus aprendizajes con disposición, responsabilidad y esmero este proceso.