Así celebramos el IV Encuentro "Amigos de Bibliomulas Mérida" y el XV Aniversario de Andar, Soñar y Trasformar

El pasado viernes 18 de julio de 2025, la sede de UNIANDES se vistió de gala para celebrar el IV Encuentro "Amigos de Bibliomulas Mérid...

sábado, 12 de diciembre de 2020

LOS CUENTOS EN LA FUNDA

Durante muchos años, la Fundación Don Bosco de Mérida ha sido hogar para Bibliomulas; si recientemente hablamos de la necesidad de fortalecer y mantener las alianzas que un proyecto como el nuestro necesita para su crecimiento, tenemos que reconocer que,  posiblemente, la alianza hecha con Fundación Don Bosco está entre las más favorecedoras.

En primer lugar porque en esta “complicidad” de proyectos, todos los involucrados obtienen algún beneficio, por cierto, bastante equitativo en sus términos. Para Bibliomulas, durante todo este tiempo, la cercanía de la Fundación ha sido un terreno para experimentar nuevos proyectos, desarrollar programas de desarrollo y sobre todo, descubrir un semillero: niños ávidos de acercarse al mundo de la literatura y vivirlo de nuestra mano.

No hay público mejor, sin duda, y eso lo sabemos perfectamente todos los que alguna vez nos involucramos en esto de impulsar la lectura y contribuir con la formación de niños en edad escolar. El niño que no lee,  no lo hace porque sencillamente está alejado de un libro,  ya que su natural curiosidad siempre los llevará  a querer descubrir los mundos que se esconden entre sus páginas y acercarse a encontrarse con esos mundos.

No obstante, siempre es bueno un poco de estimulo y eso es lo que nos hemos propuesto hacer,  tanto en Bibliomulas como dentro de la Fundación Don Bosco, por eso hemos establecido programas sencillos; pero, de gran impacto entre quienes hacen vida en ese espacio que tanto nos ha dado apoyo.



Se trata del encuentro semanal para leer cuentos a los niños de la Fundación, un programa propio de nosotros que no se ha detenido en tiempos de confinamiento, habiéndose reformulado para cumplir con las disposiciones del caso,  sin necesidad de suspenderlo y que se inscribe dentro de nuestros proyectos de estimulo a la lectura dirigido a estudiantes de educación primaria. Lo ponemos en practica de manera muy sencilla; cuando la situación lo permite (ahora no es posible debido a las limitaciones propias de la crisis sanitaria desatada por la pandemia COVID 19) llevamos toda la artillería: nuestra mula, los cuenta cuentos y las alforjas de libros; con eso desatamos el ambiente festivo que sirve como perfecta excusa para emprender el camino que atraviesan las historias; pero, cuando no se puede, igual compartimos con estos niños la magia de leer.

Esa es la razón por la que en estas semanas, hemos simplificado la actividad cumpliéndola tan solo con nuestros narradores y lectores de cuentos y textos, seleccionados de las alforjas. Por ahora, la actividad no incluye el paseo en mula que tanto les agrada, aunque de todos modos, logramos mantener despierta la atención y el gusto por participar en las tardes de lectura.

Leer es la herramienta más importante del aprendizaje, ya que orienta y estructura el pensamiento permitiéndole al lector desarrollar actitudes para comprender, interpretar y relacionar un texto. Pero, leer por sí solo, puede resultar una actividad poco atractiva para un niño que desea salir a jugar al patio o canalizar sus energías de otras maneras más físicas; por eso, nosotros la relacionamos con otros conocimientos y experiencias cercanas a los niños.

 El niño que ha iniciado el aprendizaje de la lectura durante sus primeros años de actividad escolar requiere formarse como lector hábil.  Recordemos que, al leer, un niño  no sólo aumenta su vocabulario sino que aprende a obtener conclusiones y,  poco a poco,  formarse opiniones que más tarde le darán la oportunidad de hacer comparaciones y desarrollar capacidad de discernimiento.

Lo que proponemos entonces para los niños de la Fundación Don Bosco es relacionar la lectura con un componente afectivo y lúdico que propicie,  en su edad adulta,  la relación de la lectura con sentimientos de seguridad, contención y amor,  ya que los libros le evocarán siempre momentos agradables de convivencia con la mejor parte de su entorno.

Para nosotros, y esto no nos cansamos de decirlo, la lectura y la escritura tienen una función social y cultural, pues  un libro comienza dando al niño la importancia que tiene como ser único, lo relaciona  con su entorno inmediato  y le permite involucrar los aspectos relevantes de esos espacios particulares en los que se ha formado y han sido importantes en su vida.



miércoles, 2 de diciembre de 2020

UN AULA A CIELO ABIERTO

Posiblemente, lo mejor que uno puede hacer en Mérida es presumir de su impecable naturaleza. Mérida es una ciudad en la que para cada rincón que voltees a mirar, te llevas una sorpresa y en cada sorpresa te reconcilias con  las ganas de seguir apostándole al futuro. Eso es un estimulo insuperable para la tarea de aprender y nosotros hemos tenido la suerte de incorporárselo a nuestros proyectos;  la verdad es que no podemos sino alegrarnos por haberlo hecho.

La semana pasada hablamos de la estupenda iniciativa de Geografía Viva. El proyecto como ya lo explicamos, comprende la realización de actividades de promoción de lectura en Jají. Dicho así, suena a cumplir con un objetivo y pasar al siguiente; la verdad es que para nosotros, en nuestro empeño por cumplir con nuestras metas, lo que está ocurriendo en Jají sobrepasa notablemente lo que nos hemos propuesto.

Es tan importante como decir que para muchos niños de esa región, esta es la primera vez que se acercan a la literatura o que tienen un libro en sus manos. Eso está ocurriendo gracias a nuestro convenio con Geografía Viva, con quienes hemos logrado que el alcance del trabajo con niños y maestras de la zona, se extienda a rincones extraviados en las montañas que rodean el pueblo.

Ha sido una jornada realmente bonita. Cuesta decirlo de otra forma, es decir cuesta ponerle adjetivos “interesantes” a un trabajo que está lleno de emocionalidad y logros que valen ser destacados.



Jají es uno de los pueblos más apetecidos de Mérida, formado por  pequeñas aldeas que definen perfectamente la buena fama de Mérida como destino turístico. Más allá de esas consideraciones, es hogar de numerosas familias andinas y de muchos niños en edad escolar; por  eso, el reto de trabajar en esa comunidad lo recompensa el hecho de haber podido acceder a dos grupos de similar interés: las maestras y sus alumnos.

Quizás, trabajar con las maestras sea uno de los hallazgos más importantes de ese proyecto que estamos llevando a cabo desde hace varias semanas; la razón seguramente puede hallarse en las dificultades que existen actualmente para movilizar niños a las escuelas, debido a las restricciones sanitarias propias del COVD 19. Estas regiones apartadas no disfrutan,  por ejemplo, de conexión a internet ni facilidades de comunicación celular; por lo que la posibilidad de emprender las actividades del proyecto de promoción lectora de Bibliomulas, permite a las maestras aprovechar el tiempo de encuentro para profundizar en otras actividades propias de la programación escolar.


El entusiasmo que todos los involucrados demuestran en el avance del proyecto ha despertado, como suele ocurrir,  lo mejor de cada quien. Parte del trabajo se ha desarrollado mediante visitas a las casas de los alumnos; es una fórmula de alivio que pone a todos a buen resguardo y evita desobedecer las medidas de protección indispensables en estos tiempos. Son numerosas las anécdotas que esta alternativa está produciendo, las que  seguramente serán motivo de una nueva publicación; solo adelantamos que,  el fruto de tales visitas empieza a extenderse en el ámbito familiar, lo cual aumenta notablemente el beneficio de la lectura.

Si en Mérida tenemos a Morichala para hacer nuestros recorridos, en Jají contamos son Azucena, una hermosa yegua castaña que dobla como biblioteca y soporta complacida las alforjas llenas de libros y la algarabía de los niños. Además, como solemos hacer cada vez que se nos da la ocasión, todas las actividades a campo abierto terminan con el paseo de los niños a lomo del animal.

Estamos seguros que no hay  mejor aliciente para aprender. Un aula a cielo abierto en el incomparable paisaje merideño no solo es una forma mágica de respetar las disposiciones sanitarias que rigen al momento sino, un ejemplo de tesón y ganas de hacer las cosas, merito que por entero le pertenece a las comunidades que se involucran y nos reciben desde su corazón y su deseo de enseñar y aprender.



miércoles, 25 de noviembre de 2020

ALIANZAS NECESARIAS

 


Estamos completamente seguros que un proyecto como Bibliomulas Mérida no puede funcionar correctamente sin alianzas; lo decimos con seguridad porque creemos que,  uniendo esfuerzos, es como saldremos adelante en esta curiosa disyuntiva por la que atraviesa el país. Esa situación crítica y llena de complejidades que nos preocupa tanto, puede enfrentarse mucho mejor, si contamos para ello como asociaciones amigas que nos permitan espacios para crecer y a quienes podamos apoyar en sus propios esquemas de desarrollo.

Tal es el caso de la Asociación Civil Geografía viva, fundada en Caracas en  1987 por estudiantes de geografía de la Universidad Central de Venezuela. Aunque su nombre parece indicar el desarrollo de actividades que no necesariamente coincidan con las propias de Bibliomulas Mérida, ha resultado un acercamiento necesario,  lleno de exitosas oportunidades.

Geografía viva, ha desarrollado un interesante trabajo en el área de educación ambiental,  en regiones en que la naturaleza requiere especiales cuidados porque se encuentra en un mayor estado de vulnerabilidad. Ese fue su centro de acción durante muchos años. A medida que realizaban ese trabajo, sin embargo, empezaron a notar que, en relación con el ambiente, los niños tienen derechos específicos y que la educación ambiental debía ser enlazada con la problemática de las familias, especialmente las mujeres “dado que comprobamos que, si no se vincula el trabajo ambiental con el mundo afectivo de las personas, éstas no incorporan actitudes proactivas.”



Es por eso que se proponen, entre otras cosas,  “promover en los niños y niñas habilidades de lectura y escritura, como fuente de enriquecimiento personal, contribuyendo con la formación de ciudadanos, autónomos, sujetos de su propio desarrollo individual y colectivo”

Ha sido una gran oportunidad para Bibliomulas Mérida. El proyecto de Geografía viva se realiza en la parroquia de Jají,  en el estado Mérida, Venezuela, áreas en las que nuestro trabajo de promoción de lectura y apoyo al crecimiento intelectual de niños, ha tenido poca presencia.

Para cumplir con el objetivo propuesto y aún en tiempos en los que la educación presencial no termina de instaurarse permanentemente, debido a la situación de emergencia sanitaria por efectos de la pandemia por COVID 19, hemos podido asistir en varias oportunidades a Jají y con todas las medidas de bioseguridad necesarias, hacer trabajos de formación docente, sesiones de lectura dirigida, actividades de apoyo pedagógico compartiendo nuestras alforjas de libros.

La alianza con Geografía viva nos ha permitido ampliar el radio de acción de nuestro proyecto; pero, sobre todo nos ha dado la enorme satisfacción de ser parte de un proceso que extiende sus objetivos mucho mas allá de la promoción lectora exclusivamente,  y los engloba dentro de un objetivo educativo medioambiental; lo cual es uno de los grandes fines que persigue Bibliomulas; además, hemos conseguido una mula en la parroquia Jají que se pondrá al servicio de los niños de la comunidad y nuestras alforjas, llenas de títulos interesantes y tesoros de la literatura universal, han tenido la mejor acogida.



miércoles, 18 de noviembre de 2020

EL ARTE DE ESCRIBIR


La necesidad de escribir está tan ligada a la necesidad que tiene el hombre de comunicar sus ideas y compartir información,  que podríamos perfectamente decir que sin escribir, la evolución de la humanidad hubiese seguido un derrotero muy distinto, podemos decir que si el hombre no hubiese perfeccionado la habilidad para escribir, la historia sería tan distinta que tal vez solo hablaríamos dos lenguas y una de ellas sería el latín. Ni hablar de lo demás.

No hubiesen llegado hasta nosotros los avances de la ciencia y no sabríamos de los grandes inventos de la historia. Podemos hablar, y de hecho es lo que nos diferencia de los animales;  pero, necesitamos escribir para que esos pensamientos que se amontonan en la cabeza, salgan a dominar el mundo.

Algunas veces es necesario descifrar  algo que ha sido escrito por quien ignora lo más elemental del arte de escribir, y se puede decir que no es por lo que escribe sino por cómo ha sido escrito ya que la idea más simple, resulta imposible de entender en ciertas ocasiones debido a que se pierde la precisión, la elegancia, la claridad y armonía del texto que se está exponiendo. Virtudes que se consiguen con la práctica y el esfuerzo de muchos intentos.

Hay quienes opinan que no se aprende a ser escritor, y que de algún modo es un “don del cielo”. De verdad resulta difícil afirmar que no lo sea, aunque también es cierto que dependiendo del empeño y trabajo puede llegarse a serlo. Después de todo es cierto que escribir es corregir muchas veces y que el mayor tiempo que un escritor pasa en su mesa de trabajo lo gasta en correcciones ya que a fuerza de trabajo se puede llegar a ser un escritor puro, claro, correcto e incluso elegante.  No cabe duda que el arte de escribir es el producto de un arduo esfuerzo.



Un esfuerzo que básicamente depende de aprender a utilizar nuestra lengua, para lo cual, no hay como estudiar sus infinitos recursos para huir de la monotonía y pobreza de vocabulario. Si bien es la gramática el primer libro que tomamos en la mano para aprender los rudimentos de nuestra lengua, ese libro,  y lo que allí se enseña,  estará siempre al lado de quien nunca abandona la idea de perfeccionar su manera de narrar  sus historias y las de los otros.

Un escritor o quien aspire a serlo, procurará ver en si mismo, una especie de revelación a perpetuidad de su obra ; por lo tanto para escribir con ese sentido de belleza y elegancia textual casi eterna debe tener en cuenta detalles de verdadera importancia; el primero de ellos es que resulta imposible escribir sin haber sido un buen lector. Solo la lectura acuciosa, va a darnos herramientas para escribir que vaya mucho más allá de las palabras.

Quien escribe sólo con palabras es como el que construye exclusivamente con ladrillos; si se desea decorar y embellecer el edificio se han de utilizar también las esculturas y las tallas; esa analogía es la que encierra el secreto de un texto bien escrito: no solo tendrá frases hechas, sino pensamientos e ideas que contribuyan a engrandecer nuestras aseveraciones y nuestra autoridad en la escritura.

De modo que, si alguna vez has pensado que podrías ser escritor y quieres intentarlo es bueno saber que escribir es luchar con las palabras y las frases, corrigiéndolas una y otra vez. Este es un arte que lleva consigo la virtud de la paciencia, solo así será posible crear un estilo propio para expresar  ideas y pensamientos que trasciendan el simple momento de la imaginación.



viernes, 23 de octubre de 2020

¿A quién le toca enseñar a leer?


Usualmente, puestos ante el reto de responder ¿a quién le toca enseñar a leer? apelamos a la reflexión más convencional: se trata de un asunto que compete exclusivamente a la escuela. Son los maestros en el aula escolar quienes deben ocuparse de “hacer leer” a los muchachos.

En realidad, la anterior es una más de las muchas concepciones erradas que tenemos los adultos acerca de la educación de nuestros hijos. La promoción de la lectura solo es posible desde la experiencia del adulto lector: padres, hermanos mayores, amigos, vecinos y maestros transmiten el universo maravilloso que produce la emoción de leer. Es una tarea fundamental porque, como hemos dicho muchas veces, leer ayuda a crear adultos sanos, aptos para desarrollar grandes capacidades de comprensión y mejor preparados para la vida.

Un reciente estudio llevado a cabo en la Universidad de Loyola en EEUU comprobó que los jóvenes con buen historial como lectores formado desde temprana edad, escogían mucho más rápido sus especializaciones a la hora de ir a la universidad y obtenían mejores calificaciones graduándose en tiempos mucho más cortos.

Enseñar a leer es una tarea compartida. Un niño que crece en un ambiente en el que se privilegia la lectura y el conocimiento,  tiene más posibilidades de adquirir gusto por la lectura, interesarse por las ramas del saber y crear sus propias dinámicas de aprendizaje y disfrute de la experiencia académica. Aun así, es perfectamente posible obtener esa misma respuesta en niños y jóvenes que no están expresamente expuestos a ambientes con rigor académico y acercamiento al aprendizaje.

Se trata solo de tener interés en despertar en el niño y el joven su natural curiosidad. Esto es una ventaja favorecedora. Mientras más joven es el alumno, más interesado estará en descubrir y aprender cosas nuevas; ese es el gran momento para hacerlo interesarse por el placer de leer. Simplemente, hay que ponerle atención y hacérselo fácil, pues debe ser una tarea en la que exista un proyecto común.

Nunca permita que su hijo o su alumno, reciba algún tipo de reprimenda por dedicarle tiempo a la lectura; antes bien, estimule la duración de ese tiempo,  de ser posible mediante pequeñas recompensas encubiertas. Si su hijo tiene que escoger entre lavar los platos de la cena y leer a Harry Potter, las probabilidades de que escoja lo segundo son altísimas. Deje que lo haga.

Ponga en manos de sus hijos libros divertidos, apropiados para sus edades, cercanos a sus temperamentos, fáciles de leer. Haga lo posible porque el mismo tipo de libros estén disponibles en la escuela. Incorpórese a las escuelas como voluntario de la biblioteca y ayude a mejorar el inventario de libros disponibles mediante la obtención de donaciones, por ejemplo, y haga que sus hijos lo sepan y se sientan orgullosos de su trabajo.

La lista de “trucos” que puede un padre y un maestro poner en práctica para ayudar a su hijo a convertirse en mejor lector es bastante larga. Nosotros en Bibliomulas estamos empeñados en darlo todo para impulsar y apoyar planes de promoción lectora en nuestros niños y jóvenes y nos estamos preparando con entusiasmo para ponerlos a funcionar una vez que podamos regresar al aula de clases o al patio del recreo, porque estamos completamente seguros que ninguna ocasión es mejor que otra para leer. La oportunidad la creamos todos juntos.



sábado, 3 de octubre de 2020

Manuel y el inicio de clases

 

A sus 9 años de edad, Manuel destaca por dos virtudes notorias: pocos le ganan con un balón entre las piernas y no hay profesor alguno que no desee en algún momento del día que recobre la calma. Mucho  más que hiperquinético, Manuel es el propio alumno difícil de aguantar.

-           No, no se porta mal - dice su maestra guía -  lo que pasa es que no tiene idea de cómo estarse quieto en ninguna parte. Sin embargo, el colegio no es lo mismo cuando por alguna extrañísima razón, pasa un día sin ir a clases.

Es el líder natural de la pequeña escuela primaria a la que asiste muy cerca de su casa, tan cerca,  que le da tiempo de dar “una carrerita” hasta su casa y regresar con galletas o cualquier cosa que logre escatimarle a la despensa familiar,  si descubre que alguno de sus compañeros no ha llevado alguna cosa para desayunar. Cierto que más de una vez lo han regañado por hacerlo; pero, preferiría morir antes que dejar de hacerlo, no solo porque todos sus compañeros son sus amigos, sobre todo porque la escuela es su vida.

Quizás sea por eso que anda en estos días tan alicaído. Su mamá, preocupada por el mal humor del niño,  ha intentado buscar alguna ayuda. Ha llamado a los maestros e incluso ha acudido a un par de citas con el orientador de la escuela, tras las cuales parece no haber conseguido mucho: lo que ocurre es que el nuevo año escolar empieza como terminó. En casa.

Es una situación francamente inédita. Tanto para Manuel como para miles de niños venezolanos,  el llamado a reiniciar el año escolar tiene un componente muy extraño: una orden presidencial según la cual no hay escuelas abiertas. Por lo menos hasta los dos primeros meses del año 2021, los estudiantes permanecerán en sus casas atendiendo clases de manera virtual. Por suerte, al menos desde el puro sentido académico, quizás Manuel no se atrase en el cumplimiento de los objetivos escolares.



Pero, la vida social y los hábitos de vida entre amigos, la actividad deportiva y,  en general, todo eso que los chicos necesitan para crecer sanos y felices, parece estar en reposo. Ni Manuel ni sus padres pueden resolverlo; en todo caso, lo máximo que pueden hacer es entender y explicarse unos con otros que la razón es válida y legítima. Se trata de cuidar la salud de todos.

Detenido el mundo por la aparición repentina de una enfermedad viral que ya cuenta con más de un millón de víctimas mortales en el mundo, las dinámicas sociales en el planeta han sido completamente alteradas y, aunque pudo verse una Europa disfrutando abiertamente del verano,  la verdad es que la pandemia COVID 19 está lejos de ser controlada y, al contrario, se habla de rebrotes y planes de contingencia que podrían cambiar de un momento a otro la fotografía de aparente normalidad que se vive en países que ya pasaron la peor parte.

En el nuestro, por lo pronto, al enorme problema de salud publica hay que sumarle males quizás tan graves como ese, lo cual hace más improbable un eventual retorno a las aulas; por más que algunas escuelas, sobre todo del sector privado, digan estar preparadas para una normalidad que incluye medidas especiales de bio seguridad, grupos mucho más pequeños de alumnos en las aulas y recreos en los que la interacción de los muchachos será estrictamente vigilada, aunque no se sabe bien cómo.

No está siendo un lapso escolar fácil para nadie, aunque comenzó hace una semana para los alumnos de primaria con primeros resultados que, como dice la directora de la escuela de Manuel, “no están siendo tan malos como esperábamos”.

Manuel, mientras tanto, da vueltas por la urbanización cuando lo dejan, se incomoda mucho con el tapabocas y no sabe bien cómo encontrar atajos para quitárselo, pues su mamá no lo deja ni a sol ni sombra. Anhela encontrar a algunos de sus compañeros y armar una caimanera; pero, se lo tienen más o menos prohibido.

Por ahora el buen humor no regresa, el salón de clases tampoco; por suerte, los problemas disminuyen. Hace las tareas que su Whatsapp le bombardea a toda hora y cree que es mucho más de lo que tendría que hacer en la escuela.  Está convencido que enero le pondrá a salvo: volverá al salón de clases, aunque en realidad no entiende muy bien lo que significa “semi presencial”.



viernes, 25 de septiembre de 2020

LA VIDA EMOCIONANTE DE UN LECTOR

 



No es un disparate decir que un buen lector, establece con los libros una vinculación muy parecida a la que la mayoría de nosotros establecemos con nuestro grupo de amigos más cercanos o incluso con nuestra familia. En cierto modo, es una reacción que tiene lucha lógica, terminamos pasando mucho  mas tiempo con los libros que nos atraen y les dedicamos tiempo de cuidado y mucha calidad. Leer nos pone a salvo de muchas cosas, la mayoría de ellas serian mucho más trágicas si tuviéramos que afrontarlas sin el refugio de un libro.

En esa interminable costumbre de descubrir lo que somos, algunos científicos se han dedicado a estudiar las principales fases de la conducta humana en su relacionamiento con libros y el resultado no puede ser más interesante:

1)     Descubrimiento: Al principio existe un acercamiento incluso tímido, Un día, de algún modo leemos un libro que nos atrapa y empezamos a buscar algo más. Es posible que encontremos algún otro libro parecido o que sencillamente, se nos desate una vena lectora que nos haga ir por más cada vez.

2)     Enamoramiento: Ya la magia del libro nos ha herido.  A diferencia de lo que ocurre en el mundo real, es posible enamorarse de dos historias a la vez y convivir felizmente con ellas. Es entonces, cuando un libro nos acompaña a todas partes y siempre conseguimos el tiempo que requerimos para continuar la lectura.

3) Identificación: Empezamos a identificarnos como lectores. Alcanzamos verdadera compenetración y disfrutamos la lectura de tal modo que, el libro, forma un conjunto casi indivisible que nos define.



4)   Sustitución: no se cumple siempre, por suerte, y en un alto porcentaje de veces, es una fase que se supera rápido. Es ese momento en el que sustituimos muchas formas de interacción humana por el disfrute de un libro,  olvidando la importancia que tiene la relación con otras personas. Suele durar poco tiempo y da paso a la siguiente fase.

5)    Frustración (insoportable): Ocurre cuando se siente que ya se han leído demasiados libros y comienzan a surgir preocupaciones propias de la vida social. Puede que a este punto, el lector crea que puede escribir su propia historia o que aquel mundo que sueña no ha sido contado aun.

6)    Reconciliación: Es la normalización del hábito de leer. El proceso inicial reinicia y los libros poco a poco se convierten nuevamente en la gran compañía; pero, con cierta prudencia. Ahora, los títulos y los temas se escogen con cuidado, solo leemos lo que verdaderamente nos apasiona y podemos prescindir de la lectura por algunos días.

7)   Acumulación: Esa pasión que hemos desarrollado por años, empieza a mostrarse, tenemos estantes llenos de libros y parece que vivimos entre libros. Es el momento de las bibliotecas de casa.

8)   Herencia: Sin duda, una etapa propia de la madurez. Nos damos cuenta que debemos empezar a sembrar el hábito en las nuevas generaciones y obsequiamos viejos volúmenes favoritos a hijos y demás descendientes, con la esperanza de que sean tan disfrutados como lo fue en nuestro caso.

Esa vida la conocemos bien en Bibliomulas, porque hemos ido creando lectores con dedicación, cualquiera de esa fases mencionadas, la hemos vivido y si se puede llamar así, hemos sido consuelo para aquellos despechos literarios que conseguimos en el camino ya que es una obligación que nos satisface. Por tal razón trabajamos sin descanso aun cuando el mundo se detiene un poco a nuestro paso y nos indica bajar el ritmo. Lo hemos hecho, porque cuidarnos y cuidar a nuestros amigos es una tarea a la que no renunciamos; pero, seguimos adelante de varios modos, trayendo a la vida los muchos mundos que caben dentro de un buen libro y brindando la oportunidad de vivir la recompensa de leer.