Una vez y otra en La Vergara

Ya hemos hablado de lo que significa La Vergara Alta para Bibliomulas. Hemos dicho muchas veces que ese proyecto nuevo, nacido de las casual...

viernes, 18 de noviembre de 2022

Lo bueno que tiene donar

Una de las formas que tenemos de mantener nuestra mula “alimentada” por libros, es mediante las donaciones que recibimos por parte de personas que conocen nuestros objetivos y quieren cooperar con su desarrollo, pero no pueden aportar recursos de otro tipo.

Suele suceder que nos llaman para expresar su deseo de donar algunos ejemplares y eso les parece poco esfuerzo para contribuir con nuestra labor, también, que nos avisen de algunas buenas colecciones quedadas al olvido tras la marcha de sus dueños o, incluso que algún viejo librero decida retirarse o jubilarse de la venta de libros y quiera hacernos parte de la liquidación de su preciada mercancía.

En cualquier caso, recibimos lo que nuestros amigos tengan a ben darnos y encausamos su destino final con la mejor de las intenciones. Puede que recibamos una de esas antiguas enciclopedias a las que Google dejo sin trabajo, o puede que algunas veces nos llegan cajas de libros de texto de las mas disimiles materias. Es entonces cuando nos corresponde decidir lo que haremos.

Es fácil: Bibliomulas es un programa claramente destinado para el disfrute de niños, niñas y adolescentes. Por lo tanto, los libros que mantiene en sus alforjas están destinados a ese sector de la población; sin embargo, Bibliomulas es defensora del libro; defensora de las maravillas que significa recorrer comunidades cuando llevamos una mula cargada de libros. Por eso, tenemos un principio inviolable: conservar los libros que reciba o encuentre de algún modo hasta lograr que llegue a las manos correctas.


La biblioteca de aula de un colegio público, el oratorio de un colegio salesiano, las asociaciones deportivas e incluso nuestra universidad, se han visto beneficiarios de los que hacemos. Por supuesto, sabemos que algunos tomos describen conductas inapropiadas; es ahí cuando entran a relucir todas las alarmas y no nos permitimos que alguien lo vea y lo tome en cuenta. Con esa excepción, todos los libros que recibimos van siempre a buen paradero, porque sabemos que en otros lugares tendrán la oportunidad de una buena vida.

También creemos que los libros son seres vivos, debido a que contienen muchas vidas.

Es esa premisa la que nos sigue cada vez que tenemos la dicha de recibir un regalo de libros: nosotros lo recibimos y, muy probablemente, nos vamos a ocupar de hacerlo llegar a su sitio natural, ya que creemos que los libros tienen un espacio natural bien ganado.


Esas reflexiones sobre el hecho hermoso de compartir nos han movido estos días en que hemos tenido la dicha de dos regalos importantes: una bonita colección de libros infantiles por pare de Cátedra de la Paz y ejemplares de un libro hermosamente diseñado que lleva por titulo “Gita, la elefanta de luz “y nos llegó de la mejor manera: su propia autora, la señora Josefa Castellanos.

Esas dos visitas escogidas entre muchas que recibimos con frecuencia, nos alegran porque significa que hay mucha gente allá afuera ansiosa de compartir la noticia de un buen ejemplar y, además, nos comprometen a esforzarnos aun mas para darle cabida a todos esos magníficos trabajos que quieren sumarse a lo que somos.