Así celebramos el IV Encuentro "Amigos de Bibliomulas Mérida" y el XV Aniversario de Andar, Soñar y Trasformar

El pasado viernes 18 de julio de 2025, la sede de UNIANDES se vistió de gala para celebrar el IV Encuentro "Amigos de Bibliomulas Mérid...

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miércoles, 5 de marzo de 2025

LO QUE DICE EL DIARIO DE BRESCIA

Transcribimos, a continuación, el texto entero del reportaje publicado en el "GIORNALE DI BRESCIA" sobre nuestro programa

Estamos muy agradecidos y contentos por la atención que nos presta este prestigioso diario italiano.


Domingo 23 de febrero de 2025 -

 DIARIO DE BRESCIA 

https://www.giornaledibrescia.it

 Libre traducción al español 

De Salò a los Andes: cuarenta años llevando esperanza a los niños más pobres 

Solidaridad Periodista: Simone Bottura 

Gracias a Ignazio Pollini, la atención, la alimentación y la educación llegan a pueblos y aldeas remotas de Venezuela 

De Salò a los Andes. 

Ignazio Pollini, salodiano, nacido en 1964, licenciado en sociología, vive en Venezuela desde 1987, donde ayuda a los campesinos. Partió de joven como misionero laico para seguir proyectos de desarrollo en la Guayana venezolana por encargo de la diócesis de Brescia, y se suponía que iba a quedarse tres años. En lugar de eso, se quedó. Desde 2000 vive en Mérida, capital de la región andina, zona fronteriza con Colombia, tierra de guerrillas. 

Aquí se encarga de cuatro acciones de un complejo proyecto integrado de apoyo a la pobreza educativa y socio - médica 

De vuelta a casa. 

Lleva unos días de vuelta en Salò, donde nos reunimos con él en Caffè di Più, un café que ofrece oportunidades concretas de empleo y formación a personas con capacidades especiales, creado por iniciativa de la fundación sin ánimo de lucro Germano Chincherini. Y es precisamente la fundación que lleva el nombre del gran hotelero y benefactor de Limone la que aporta el 70% de la financiación de los proyectos de los que Pollini es responsable, ejecutados bajo los auspicios de Cisv, una ONG de cooperación internacional. 

Pollini trabaja en particular con niños, jóvenes y familias vulnerables. Ellos son las primeras víctimas de la profunda crisis sociopolítica y económica que afecta a las comunidades venezolanas, que cada vez tienen más dificultades para acceder a alimentos y otros bienes básicos. 

Una crisis humanitaria compleja», explica Ignacio,» que genera una gran pobreza educativa y sanitaria y hace imprescindible la intervención asistencial. Una situación que ha provocado una de las mayores crisis de refugiados del mundo: «De una población de 30 millones, 8 millones de venezolanos han huido del país. Muchos hijos de emigrantes se han quedado con sus abuelos o tíos, en condiciones muy precarias». Cuatro acciones. Es a estos niños en situación de vulnerabilidad a los que se dirigen las cuatro acciones seguidas por Ignazio Pollini en Mérida. 

Una de ellas es el centro diurno «Jardín de la Esperanza», que atiende a 36 menores en situación de riesgo, procedentes de familias desestructuradas caracterizadas por la extrema pobreza, mediante apoyo material atención médica) y apoyo socio-psicológico. 

 También está el proyecto Bibliomulas, para la difusión de la educación y lucha contra el analfabetismo en zonas remotas, pueblos remotos de alta montaña, entre 1800 y 2500 metros, donde, desde 2010, voluntarios coordinados por Ignazio Pollini conducen una mula con una alforja que contiene libros para fomentar la lectura: «En esos lugares no hay libros. Son auténticos artículos de lujo. Gracias a Bibliomulas llegamos a 150 niños cada semana. Para ellos, esos libros son el único entretenimiento, la única ventana abierta al mundo». 

Los otros dos proyectos de los que se ocupa Ignazio apoyan a Paula y Evupam, dos organizaciones locales que realizan actividades de apoyo a la salud de la población de Mérida, desde la compra de equipos y medicinas hasta becas para estudiantes de medicina. Porque la sanidad pública venezolana está en ruinas: «Si necesitas operarte, tienes que presentarte en el hospital con una aguja, sutura y todo lo que necesites». Se trata de proyectos que para muchos marcan la diferencia entre la vida y la muerte, y que necesitan constantemente financiación. Quien desee aportar su granito de arena puede apoyar Bibliomulas a través del crowdfunding lanzado en el portal “Produzioni dal basso”.



martes, 17 de diciembre de 2024

Cartas a PUEGNAGO


En estos tiempos de comunicación inmediata que tanto (y con tanta nostalgia) han sustituido las visitas de cartero y la emoción de comprar estampillas para echar una carta al correo, resulta maravilloso enseñar a las nuevas generaciones el sentido lúdico, casi mágico, que encierra el intercambio epistolar.

Alguna vez todos hemos pensado que lo digital no envejece: las fotos que subimos a Instagram, por ejemplo, mantienen el brillo inalterable del día en que fueron hechas, incluso diez años después de haberlas visto por primera vez, las cartas que mantenemos en los archivos de la computadora siempre estarán a la distancia de un clic y (a menos que ocurra un desastre tecnológico) permanecerán inalterables, protegidas por la seguridad de la nube. Nunca una mancha o una gota de agua estropeará su contenido (mucho menos el lagrimeo de una distancia insalvable).

Eso está muy bien; sin embargo, para muchos admiradores de lo tradicional, nada sustituye la carta enviada y recibida “allende los mares”, por eso, ha sido tan importante revivir la buena costumbre de enviar y recibir cartas entre niños de comunidades tan distantes como EL CAUCHO en Mérida y PUEGNAGO, en Italia.

Es justo lo que hemos hecho: gracias a que nuestras comunidades cada vez trabajan en mayor cercanía, una nueva idea ha surgido: el intercambio epistolar entre jóvenes provenientes de comunidades atendidas por Bibliomulas y alumnos de la escuela primaria de PUEGNAGO. El resultado: una interesante conversación libre en la que se relatan incidentes de su vida en cada región, destacando como son los pueblos que habitan y la escuela a la que asisten.


Sin duda, toda una declaración de intenciones que esperamos poder estimular en el futuro pues, con la escritura de cartas avanzamos rápidamente en el dominio de diversas herramientas; por un lado, por supuesto, creamos una oportunidad para ejercitar la escritura en un ambiente fuera de las restricciones habituales del aula; pero, también, ponemos en práctica el desarrollo de habilidades para redacción y sintaxis y, además, se trabaja en ortografía y estilo.

La verdad, un verdadero apoyo en la formación de personas que saben y pueden comunicarse bien. Seguiremos apoyando estas iniciativas de intercambio que, al final, lo mejor que tienen es acortar las distancias entre nuestros pueblos amigos.

sábado, 17 de febrero de 2024

EL ALIMENTO DE LA MENTE A BORDO DE LA MULA


Dentro de un cajón de la memoria sigue estando mi hermano mientras jugamos a "Capitales", le pregunto por Venezuela y me responde sin dudar: "Caracas". Este país, famoso por su biodiversidad en el norte de América Latina, me recordó al sociólogo Ignazio Pollini, originario de Salò, que vive en esa tierra de belleza agreste desde 1987.

Actualmente atraviesa una compleja crisis humanitaria agravada por la devaluación del bolívar que ha llevado a 9 millones de personas (de un total de 36) a la emigración desesperada.

Ignazio, que partió a los 23 años como misionero laico por cuenta de la diócesis de Brescia en el Servicio Voluntario Internacional, debería haberse quedado tres años, pero en lugar de eso se quedó, construyó una familia y una vida inesperada.

Actualmente sigue el área educativa de una ONG europea con programas humanitarios dirigidos a jóvenes de comunidades rurales de alta montaña. Me cuenta la increíble experiencia de "Bibliomulas", un proyecto desarrollado en Mérida, en la zona fronteriza con Colombia. Con la ayuda de la mula Canela, que lleva a cuestas una alforja llena de libros, los trabajadores visitan ocho aldeas cada semana. Se trata de pequeñas agrupaciones de casas a las que sólo se puede acceder por un camino de herradura, habitadas por campesinos dignos, en su mayoría analfabetos, que cultivan patatas, cebollas y poco más. A 2.600 metros de altitud, resulta difícil incluso cavar.

En la cordillera andina, la vida de los campesinos es extenuante, aislada por las distancias y sus tradiciones. Para cerca de la mitad de los niños, esta promoción de la lectura representa la única ventana abierta al mundo. Acostumbrados como sus padres desde pequeños a trabajar en el campo, se acurrucan sobre sus talones para hojear maravillados los libros, tomarlos prestados y devolverlos como se haría en una biblioteca de verdad.


En un vídeo me muestra la festiva bienvenida a su llegada y viéndolo tengo la impresión de escuchar el Oboe de Gabriel, compuesto por Ennio Morricone para la película "Misión", en cuyas notas flota el conmovedor espíritu de la naturaleza.

A continuación, me habla del proyecto "Feminizando los derechos humanos" en favor de las mujeres. También aquí son ellas las más afectadas por las violaciones, discriminadas en el acceso a la educación y mal pagadas en el trabajo. Muchas jóvenes agotan su adolescencia y se convierten en madres prematuramente.

A menudo sufren violencia doméstica y abandono, sin pensión alimenticia.

A veces el alimento de la mente llega montado en una mula. La cultura, sin embargo, no es como el pan, se puede comer sin tener hambre.

 

lunes, 12 de febrero de 2024

DE SALO A LOS ANDES VENEZOLANOS....

Desde 2010 existe en Venezuela el proyecto 'Bibliomulas' de Cisv, coordinado por un bresciano, contra la pobreza educativa.

En los Andes venezolanos, a una altitud de hasta 2.700 metros, Pinocho se encuentra con la Llorona, la mujer fantasma de las leyendas sudamericanas; y los niños tiemblan de miedo, pero también vibran de alegría porque es el día de la lectura, de la creatividad e incluso del paseo en mula. Es ella, el animal que utilizan los campesinos para trabajar y desplazarse, quien una vez a la semana lleva libros a siete aldeas remotas y una vez al mes a una nueva. Porque todos la quieren, con su alforja de tela llena de libros, cuarenta para ser exactos, de la biblioteca con 650 en la sede de Mérida. De ahí nació en 2010 el proyecto "Bibliomulas", coordinado por el bresciano Ignazio Pollini, originario de Salò, que llegó a Venezuela de joven, en 1987, para hacer el servicio civil y desde 2008 es la persona de contacto en el mismo país de Cisv (Comunità Impegno Servizio Volontario), una ONG de cooperación internacional de Turín.

Y de nuevo desde Mérida, cada semana, el grupo formado por la mula, el 'bibliomulero' que la cuida y el promotor de lectura que ofrecerá a los niños-niñas (de entre cuatro y catorce años) el esperado y probado programa: lectura teatralizada con disfraces y marionetas, debate con posibilidad de inventar finales alternativos para las historias escuchadas, dibujo (también en el suelo con tisas, donde no hay aulas ni pupitres), lectura libre para los que puedan, juegos (con predilección por el tradicional juego del trompo), merienda una vez al mes y siempre un gran final en la mula, humilde y superestrella.

La situación

Cada semana se involucran 170 niños: la mitad de ellos no van a la escuela y nunca lo harán, pero incluso los afortunados que tienen la oportunidad de aprender a leer y escribir sufren la pobreza educativa derivada de la "compleja crisis humanitaria" que, en palabras de la ONU, atraviesa el país: los profesores, que cobran cinco dólares al mes, se ven obligados a reducir el tiempo que dedican a la enseñanza para ganarse la vida en otra parte. "No podemos ni queremos ocupar el lugar de la escuela", explica Pollini, en estos días en Brescia (y el pasado martes en “Teletutto Racconta”), "y de hecho el objetivo no es enseñar a leer y escribir, sino poner libros a disposición de los niños, que en esas partes son verdaderos artículos de lujo; y al mismo tiempo darles la oportunidad de divertirse, comunicarse, ser creativos". Ellos, los “jovencitos usuarios del servicio", responden con un entusiasmo que, incluso desde la distancia, hace brillar los ojos de Ignazio.

Emociones. ¿Cuáles son sus títulos favoritos entre Pinocho y Caperucita Roja, los cuentos de Andersen y las leyendas venezolanas?


Es difícil decirlo", responde Pollini: "La acogida es siempre tan calurosa...". Claro que, de vez en cuando, alguien se enamora de un libro, quiere llevárselo a casa, donde nunca ha estado, e insiste, insiste... pero no se puede: los volúmenes que transporta la mula son de todos, y hay que ponerlos en camino una y otra vez.

Emociones y labores se entrecruzan en el proyecto 'Bibliomulas', que es uno de los ocho a través de los cuales CISV da respuesta a la pobreza educativa y sanitaria en Venezuela, con un total de 46 personas remuneradas y 11.000 beneficiarios (también hay tres hogares familiares, dos proyectos de formación para mujeres y jóvenes, y dos programas de ayuda sanitaria, uno de los cuales apoya a estudiantes de Medicina).

La mayor lucha, testimonia Ignacio, deteniéndose en particular en "Bibliomulas", en la que trabajan ocho de ellos, es la de la recaudación de fondos. El CISV se apoya en Cuore Amico Fraternità onlus de Brescia y en la Fondazione Germano Chincherini de Salò: cualquiera que quiera dar su apoyo puede dirigirse a estas organizaciones.